guadamecil

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guadamecil

 
m. Guadamecí.
Ejemplos ?
Desde el siglo XIV aparecen las arcas y los cofres adornados con relieves o con guadameciles repujados y en ocasiones con incrustaciones permaneciendo en esta forma los tres siglos siguientes hasta que el uso de las cómodas y armarios hizo desaparecer de la habitación el arca y otros similares como objetos o muebles de lujo.
Algunos de estos códices se guardaban en armarios y cajas no en posición recta o de canto, sino tumbados, recibiendo por ello el nombre de tumbos cuando eran registros de alguna magnitud, custodiados en los Archivos y por la clase de piel que los recubría se llamaban becerros.;Elegantes: Se formaban con tablas que se recubrían de terciopelo sobre el que se añadía alguna guarnición de plata o bien se forraban con guadameciles tachonados con clavos de adorno.
De este periodo es el Evangeliario de la colegiata de Roncesvalles sobre el cual juraban los reyes de Navarra y las tapas de otro (ya de principios del, aunque gótico) que guarda el Museo Episcopal de Vich, sin contar otros muchos de diferentes museos o de tesoros de iglesias;Final de la época gótica y el Renacimiento: Se emplean indistintamente la plata, los guadameciles, las maderas labradas y los terciopelos.
Padre Andrés, acto que el periódico recogió así: “La capilla ha sido totalmente revestida de guadameciles decorados con relieves y grabados pintados y recamados, de oro y plata, obra todos de ellos de Martínez Cerrillo, de una exquisita belleza y que constituyen un impresionante conjunto.
Ghadames fue un importante puerto de caravanas durante los próximos ocho siglos; así en la Edad Media Gadamés se hizo célebre por sus curtidurías y marroquinerías caracterizándose por los ricos cueros labrados y pintados que por esto aún reciben el nombre de gadamesíes (guadameciles).
Ya en el siglo XIV el mobiliario se distingue por su lujo y vemos cofres adornados con herrajes o forrados de guadameciles, sillas de cobre o de madera, maletas, cestos, baúles, grandes armarios y amplios lechos, aparadores, etc.
Desde el siglo VIII establecieron los árabes la industria de los guadameciles en España, principalmente en Córdoba, cuyas producciones gozaron de fama europea por lo menos desde el siglo XI.
En los siglos XVI y XVII se imitaron en Francia y desde el XV en Flandes y Venecia los guadameciles cordobeses, y en dichos siglos pero ya desde el siglo XIV se empleaban estos productos industriales y artísticos para tapizar el suelo y el interior de lujosas habitaciones, así como para frontales de altar y se construían muebles forrados con preciosos guadameciles en Italia, Francia, España, etc.
Entre los monumentos más célebres en España se puede citar el forro de cuero dorado de la arqueta de Palencia, los guadameciles dorados y pintados que decoran la techumbre de dos salas en la Alhambra de Granada, un curioso armario decorado con piezas de guadamecil llenas de repujados platerescos que figuró en la colección Spitzer de Viena y varias encuadernaciones con repujados mudéjares y platerescos como el Misal de Toledo del siglo XIV y otros en bibliotecas particulares.