grotesco

(redireccionado de grotescas)
También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con grotescas: RAE, traductor

grotesco, a

1. adj. Que causa risa o rechazo por resultar ridículo o de mal gusto su vestimenta me parece grotesca. extravagante
2. adj./ s. m. Propio de una gruta artificial. grutesco
3. adj. Que es grosero o irregular. burdo

grotesco, -ca

 
adj. Ridículo y extravagante.
adj.-m. Irregular, grosero y de mal gusto.

grotesco, -ca

(gɾo'tesko, -ka)
abreviación
1. que provoca risa o desprecio por ser excéntrico y desagradable Es una persona muy grotesca para vestirse.
2. que se distingue por poseer elementos irrisorios, ridículos y extravagantes dibujo grotesco
Traducciones

grotesco

grotesk

grotesco

grotesque

grotesco

groteske

grotesco

بشع

grotesco

Groteska

grotesco

гротеска

grotesco

怪诞

grotesco

怪誕

grotesco

grotesk

grotesco

グロテスク

grotesco

ADJ (= ridículo) → grotesque; (= absurdo) → bizarre, absurd
Ejemplos ?
Coleccion de bufonadas, de sátiras grotescas, de nécias y disparatadas escenas de frailes, capaces de inflamar la indignacion y la ira de las personas ménos timoratas.
“Rabelais es un torrente que arrastra todo de inmundicias, pero también suele arrastrar oro, y lo que quiera que arrastre lo lleva con tal ímpetu de dicción, pintoresca, animada y riquísima, con tal ardor de fantasías grotescas y con tan abigarrada y chistosa mezcla de elegancias clásicas y de sordideces populares, que sorprende y maravilla hasta en aquellos trozos donde más repugna por su cinismo.” La obra de Rabelais ha tenido una influencia notable en todos los escritores franceses posteriores, ya para imitarlo o para contraponerse a él.
Observé, como digo, sus formas grotescas y sus extrañas dimensiones; pero un momento después decidí que se trataba de dioses imaginarios de alguna tribu pescadora o marinera; de una tribu cuyos últimos descendientes debieron de perecer antes que naciera el primer antepasado del hombre de Piltdown o de Neanderthal.
Desprecia el tedio, reta a la Muerte; en su manteo siempre embozado, Goya sublime le ha retratado entre las sombras de un aguafuerte. Cosas vulgares, cosas grotescas, muecas estultas y pierrotescas, que son las flores de tu tablado...
Dispersos por el salón, entrecruzados en interminable irregularidad, había innumerables bancos y pupitres, negros, viejos, carcomidos por el tiempo, tapados por pilas de libros manoseados, y tan cubiertos de iniciales, nombres completos, figuras grotescas y otros múltiples esfuerzos del cortaplumas, que habían perdido lo poco que en lejanos días les quedaba de su forma original.
Después de esto volvió todas las tardes a la misma hora y siempre con un paquetito, al que nunca aludía y solía dejar detrás de la puerta. Estas ofrendas cariñosas eran de lo más extrañas y grotescas.
A uno y otro lado extendíase la estepa gris, sin rastros de habitación; torcidos chaparros remedaban figuras grotescas, enanos deformes o perros agachados para saltar y morder.
Por un real de plata iba a tener el pueblo la satisfacción de ver al brujo ejecutar sus grotescas habilidades; así es que los muchachos y la gente de poco más o menos se preparaban para no faltar a la función.
Estas crudezas son un modo de excitar la imaginación para conducirla a un examen más penetrante de la realidad de las cosas; estas crudezas son crudezas... pedagógicas. ¡Lo dicho, pedagógicas! –Y algo grotescas... –En efecto, no te lo niego. Gusto de la bufonería.
ahí el padre delega en un extraño la dirección moral de la familia, resignándose a vivir eternamente deprimido bajo un tutelaje clerical; ahí la madre, cogida poco a poco en el engranaje del fanatismo, concluye por entorpecerse y anularse con las rancias y grotescas ceremonias del culto; ahí los hijos, obligados a profesar una creencia que instintivamente rechazan, se ven compelidos a elegir entre la hipocresía silenciosa y la incesante lucha doméstica; ahí las hijas, antes de abrir su corazón a la ternura de un hombre, quedan moralmente desfloradas en las indecorosas manipulaciones del confesionario.
Esta figura típica del género solterona se encuadraba muy bien en las grotescas invenciones de un papel lustroso representando paisajes japoneses, del cual estaban forradas las paredes del comedor.
El moribundo ermitaño estaba furioso y alarmado, hinchado hasta proporciones grotescas, parecía que se iba a hacer pedazos lo que quedaba de su endeble constitución, y de vez en cuando un espasmo le causaba chasquidos de las manos a los ojos y corría al baño.