Ejemplos ?
A mí no se me pide con amenazas ni se me asusta con gestos fieros, Fray Ambrosio. El exclaustrado rió, con su risa de mofa grotesca: —No alce la voz, que pasa la ronda y podrían oírnos.
Es el caso que un aniversario de aquella memorable hazaña de la mazorca, los carniceros festejaron con un espléndido banquete en la casilla a la heroína, banquete al que concurrió con su hija y otras señoras federales, y que allí en presencia de un gran concurso ofreció a los señores carniceros en un solemne brindis, su federal patrocinio, por cuyo motivo ellos la proclamaron entusiasmados patrona del matadero, estampando su nombre en las paredes de la casilla donde se estará hasta que lo borre la mano del tiempo. La perspectiva del matadero a la distancia era grotesca, llena de animación.
Los chicos quedaron francamente asustados y tiraron inmediatamente el animal, de modo que por la comarca sólo circuló la grotesca historia que los mismos chicos contaron.
A un joven del colegio mayor Tau Omega le pareció ver en el aire una masa de humo grotesca y espantosa, justamente cuando estalló el fogonazo; pero su observación no ha sido comprobada.
«Has pecado». En mitad del arroyo apareció entonces una figurita menuda, casi grotesca a fuerza de encogimiento y desolación. ¡Un niño!
Pues sépase usted, amigo Tamarite, que soy de la logia de Aznapuquio, y que estoy en el intríngulis de las cosas -dijo don Chombo golpeándose el hecho con grotesca fatuidad.
Sobre la cómoda se ve una cajita con tapa de espejo toda desvencijada, un libro de misa con las hojas revueltas que lo asemejan a un repollo, un florero roto con una vela adentro, un santo de yeso con la cara estropeada, un busto de Garibaldi, otro de Pío IX, y en el contiguo lienzo de pared, clavados con alfileres, los retratos en tarjeta de todos los visitantes de la casa, ostentando una variedad grotesca de modas y de actitudes; unos con pantalón largo y pelo corto, otros con pantalón corto y pelo largo; uno con libro en mano y aire sentimental, otros tiesos como si fueran de madera y todos con aquel aspecto pretencioso que toman las gentes ante las máquinas fotográficas.
En nuestra cámara de diputados y de senadores, hay sujetos acusados de usura y homicidio, bandidos vendidos a empresas extranjeras, individuos de una ignorancia tan crasa, que el parlamentarismo resulta aquí la comedia más grotesca que haya podido envilecer a un país.
En las ciénagas, vestidas de espadaña, agitan los yarumos su follaje de doble faz; en las hondonadas se yergue el zarro, esa palmera de la tierra fría; en los collados ostenta la flor de mayo su ríspido ramaje y su tricolor eflorescencia; descuélgase por las breñas el colchón de pobre; el helecho se prodiga por dondequiera; y por allá, de trecho en trecho, como caricatura de cuostodia, se empina, desairada y grotesca, tal cual mata de girasol.
Servicio estupendo, aunque muchas cosas están ahumadas, otras achicharradas, casi todo crudo por la prisa y todo frío por el tiempo que se ha tardado en colocarlo con simetría grotesca.
Reía la madre su invención, tantas veces repetida: acompañábala el fiscal con sus carcajadas ruidosas, y hasta Pillín lanzaba chillidos muy satis­fechos de su fachita grotesca.
Gritó alegremente y corrió hacia él, alargándole la mano, y la mano del monstruo tocó la suya y era fría como el hielo. Se asustó y retiró la mano y la mano del monstruo le imitó vivamente, mientras ponía una grotesca expresión de miedo.