gringo


También se encuentra en: Sinónimos.

gringo, a

1. adj./ s. Amér. Central y Merid. Extranjero, en especial el de origen norteamericano o anglosajón.
2. Méx. despectivo Norteamericano, de Estados Unidos.
3. adj./ s. m. Amér. Central y Merid. LINGÜÍSTICA Se aplica a la lengua que es extranjera.

gringo, -ga

 
adj.-s. desp. y fam.Díc. del extranjero, esp. inglés.
(Amér.) Estadounidense.
m. Lengua extranjera.

gringo, -ga

('gɾingo, -γa)
abreviación
persona que es nativa de los Estados Unidos En el verano esta ciudad se llena de turistas gringos.

gringo, -ga

('gɾiŋgo, -γa)
sustantivo masculino-femenino
persona de Estados Unidos Este lugar está lleno de gringos.
Sinónimos

gringo

, gringa
sustantivo masculino
2 griego, algarabía.
Lenguaje ininteligible.

gringo:

norteamericanoyanqui,
Traducciones

gringo

gringo

gringo

gringo

gringo

غرينغو

gringo

Gringo

gringo

Gringo

gringo

Gringo

gringo

גרינגו

gringo

Gringo

gringo

/a (LAm)
A. ADJ
1. (= extranjero) → foreign; (= norteamericano) → Yankee, North American
2. (= rubio) → blond(e), fair
3. (arcaico) [idioma] → foreign, unintelligible
B. SM/F
1. (= extranjero) → foreigner; (= norteamericano) → Yankee, North American
2. (Cono Sur) (= italiano) → Italian, wop
3. (= rubio) → blond(e), fair-haired person
C. SM (arcaico) (= lenguaje ininteligible) → gibberish
hablar en gringoto talk double Dutch
GRINGO
The word gringo is a derogatory term used in Latin America to refer to white English-speakers, usually Americans, especially in the context of alleged economic, cultural and political interference in Latin America. One rather fanciful theory traces its origin to the Mexican-American War of 1846-48 and the song "Green Grow the Rushes-oh", supposedly sung by the American troops. According to another theory it is a corruption of griego or "Greek", in the sense of anything foreign and unintelligible, as in the English expression "it's all Greek to me".
Ejemplos ?
-¿Ése es su padre?... INVÁLIDO. -¿Y cómo le va?... Y legítimo, ¿sabes, che, gringo?... Lo que hay es que ya no me va reconociendo... INDALECIA.
( Se va a su cuarto .) ¡Bruta gente! ¡Bruta gente! INVÁLIDO. -Miralo al gringo... Hinchao como un zorrino... ( A voces .) ¡Ché, Musolino!...
INVÁLIDO. -Ladiate, Indalecia, que entuavía puedo con un gringo... ( Aparecen el COMISARIO y el PERIODISTA, seguidos de un grupo de chicos .) COMISARIO.
Aquello de tener el pelo de un rubio colorado y de hablar el castellano con mucho acento de gringo, dio al principio motivo para que el pueblo no lo creyera muy católico-apostólico-romano.
Pero me decía un capitán panameño, que todavía hace cuatro meses andaba escondido –a quien yo le preguntaba en la Universidad de Panamá, por cierto, una noche, que por qué andaba escondido, y me dice: “Yo ando escondido, comandante, porque ahorqué a un gringo y tengo auto de detención por asesinato”; ahora, ¿dónde están los autos de detención por los miles de muertos que hubo en la invasión a Panamá?: “Comandante, usted tiene allá a su dios, que es Bolívar; nosotros tenemos nuestro santico, que es Omar Torrijos”.
De repente, la luz se apaga. Puedo escuchar la voz de nuestro anfitrión, implorando: “Yo no soy Gringo, yo soy Alemán. Alemán, amigos: Alemán.” Tal vez este ruego fue escuchado; o tal vez el ardor destructivos de los manifestantes quedó satisfecho momentáneamente con las cinco o seis ventanas rotas… Pero la multitud de patriotas ya se ha ido lejos y lanza sus gritos vengativos en otras partes.
( La chica, asustada, se recuesta a la madre .) No, ve, pues... Pucha cómo está el país, amigo gringo... Los nietos no las van con los agüelos...
¡Hombre bruto! ¡Gente bruta!... INVÁLIDO. -¡No me toqués!... ¡No te me acerqués, gringo!... Porque te... ( Tumulto. Salen vecinos.
Salió el gringo, como pudo, después a la orilla, más con la apariencia de un demonio tostado por las llamas del infierno que un hombre blanco pelirrubio.
Y cuando lo vino a visitar y a pedirle trabajo el gringo Giuseppe, le dio una gran majada a interés, sal, yerba y carne a discreción, y tres mancarrones para cuidar las ovejas.
Una hora después de su fuga el toro estaba otra vez en el Matadero donde la poca chusma que había quedado no hablaba sino de sus fechorías. La aventura del gringo en el pantano excitaba principalmente la risa y el sarcasmo.
Pero fue el caso que con la nueva posición brotaron ciertos humillos en nuestros ex mercachifles; cambiaron de traje y método de vida y, digámoslo de una vez, hasta Cupido, para cuyas flechas el gringo y el montañés habían tenido sobre el pericardio del corazón doce pulgadas de blindaje, se adueñó de ellos.