gramático

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gramático, a

(Del lat. grammaticus < gr. grammatikos.)
1. adj. GRAMÁTICA De la gramática, gramatical.
2. s. GRAMÁTICA Persona especializada en gramática.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

gramático, -ca

 
adj. Gramatical.
m. f. Persona entendida en gramática.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

gramático, -ca

(gɾa'matiko, -ka)
sustantivo masculino-femenino
persona que se dedica al estudio de la gramática un congreso de gramáticos
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

gramático

grammatiker, grammatisk

gramático

Grammarian

gramático

Grammatikern

gramático

/a
A. ADJgrammatical
B. SM/F (= persona) → grammarian
V tb gramática
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Todas las gramáticas mencionadas, desde la primera y remota llamada Arte de la Lengua Castellana de Elio Antonio de Nebrija, allá por 1492, constituyen al arduo desfilar de conceptos y definiciones semejantes, donde las palabras y los hechos lingüísticos son considerados de manera aislada y su enseñanza era fundamentalmente nominalista, nocional, subjetiva, preciosista, memorística y exageradamente normativa, tanto, que la definición de esa Gramática lo dice todo: Arte de hablar y escribir correctamente.
Yo sí la perdía; pero el capitán era un capitán y un héroe a pesar de todas las gramáticas y de todas las lenguas, fueran muertas o vivas.
En 1953, sus concepciones didácticas y lingüísticas las lleva a la escritura y aparece un libro casi olvidado por muchos, menos por sus discípulos: Elementos del Lenguaje y Didáctica de la Expresión, donde se desbordan las ideas de lo que hoy se está poniendo en práctica: más allá de gramáticas y recetarios pedagógicos se encuentra la vitalidad del alumno y su capacidad de expresión lingüística; ésta deber ser puesta en acción inmediata para acrecentarla y contribuir al trabajo creativo, no enajenado, a partir del aula.
¿Quién que no tenga edad para recordar, ha olvidado las gramáticas de Bruño, de Rafael Ángel de la Peña, de la Real Academia Española, de Carlos González Peña, de Miguel Salinas y muchas más que repetían lo que estas “gramáticas fundamentales” daban por sumo conocimiento?
Y si retrocediéramos un poco hasta nuestros bisabuelos y tatarabuelos del siglo XIX, descubriríamos las “gramáticas” que antecedieron a las ya mencionadas: ediciones anteriores de la Gramática de Andrés Bello (avanzadísimas en su tiempo), la Arquitectura de las lenguas de Eduardo Benot, el Curso de Lengua Castellana de Longinos Cadena, a Miguel del Toro, a Caro y Cuervo, a Robles Dégano, etc.
Todas las gramáticas mencionadas, desde la primera y remota llamada Arte de la Lengua Castellana de Elio Antonio de Nebrija, allá por 1492, constituyen al arduo desfilar de conceptos y definiciones semejantes, donde las palabras y los hechos lingüísticos son considerados de manera aislada y su enseñanza era fundamentalmente nominalista, nocional, subjetiva, preciosista, memorística y exageradamente normativa, tanto, que la definición de esa gramática lo dice todo: arte de hablar y escribir correctamente.
Después, la gramática tradicional fue sustituida por los avances de la lingüística tanto estructuralista como generativo transformacional y las respectivas versiones de sus gramáticas revolucionaron nomenclaturas, más precisas, sí, pero de confusa aplicación que continuó con una incomprensión de lo que las nacientes ciencias de lenguaje enarbolarían como necesario: la producción textual.
Ante esta tradición rutinaria, la “venerable” decía el ya mencionado Bello, surgida por imitación de las Gramáticas griegas, y más, latinas, ¡tiempos distintos a los nuestros!, poco a poco, en determinadas épocas y por autores específicos, fue desarrollándose una especie de “disidencia” y hasta “subversión”, tal cual ha pasado en todas las transformaciones de la historia.
Respetuosamente la denominó la “venerable” Sin embargo, aún antes, desde el siglo XVI ya existían indicios de descontento y al margen de la gramática tradicional, fueron publicándose otras “gramáticas” que se separaban rechazando y atacando a la venerable rutinaria.
EL PROBLEMA DE LAS GRAMÁTICAS Entrar en discusión sobre la importancia que la Gramática llamada tradicional tiene, resulta, no sólo trillado, sino fuera de foco, ya que es tema bastante discutido y superado.
¿Quién no recuerda las “gramáticas de Bruño, Rafael Ángel de la Peña, de la Real Academia Española, de Carlos González Peña, de Miguel Salinas” y muchas más que repetían lo que estas “gramáticas fundamentales” daban por sumo conocimiento?
No obstante, el número de gramáticas impresas durante cinco siglos resulta impresionante, para los fines de este trabajo, sólo nos referiremos a las más conocidas o las que se salían de los esquemas de la gramática académica.