goyesco

goyesco, a

(De Goya, pintor español del s. xviii.)
adj. ARTE De dicho pintor o de su obra.

goyesco, -ca

 
adj. Propio y característico de Goya o semejante a sus pinturas.
Traducciones

goyesco

ADJ
1. (= de Goya) → of Goya
2. [estilo artístico] → Goy(a)esque in the style of Goya; after the manner of Goya
Ejemplos ?
Estatus Político y Diferencias Lingüísticas; La Generación del 98; La Generación del 27; El Siglo de Oro Español; Literatura Española Contemporánea; Historia de la Literatura Hispanoamericana; Literaturas Románicas Peninsulares (Luso-Gallega y Catalana); La Poesía Española de Hoy; Poesía Testimonial en el Mundo Iberoamericano; El Cuento Hispanoamericano; Lingüística, I y II; Introducción a la Literatura Comparada; Correlaciones de la corriente tremendista con el esperpento valleinclanesco; Teatro Puertorriqueño Contemporáneo; El Teatro de Lope de Vega; Profesores Poetas en EE.UU; Esencia y humanidad de José Martí; Picasso y su época; Del Preimpresionismo Goyesco al Informalismo...
Más adelante, el 10 de septiembre de 2012 actuaría de nuevo en una corrida goyesca (luciendo un traje goyesco blanco con pasamanería negra, adornado como si de un lienzo se tratara con frutos de la huerta de Murcia, pintado por Pedro Cano) organizada con motivo del 125 aniversario de la mencionada plaza de toros, la de Murcia, actuando junto a Enrique Ponce y Jose María Manzanares y cortando dos orejas, quedando de nuevo triunfador de su feria.
Poseía varias obras del pintor y, dado que Granados tenía buena mano para el dibujo y la pintura, llegó a retratarse a sí mismo disfrazado de "goyesco" y produjo varias láminas con motivos inspirados en la obra de Goya.
En Washington, los comentarios no han sido menos cálidos, ante la exposición de la Galería Dickson: “Los diversos mundos que nos presenta Monedero—decía el crítico del el otro día—nos ofrecen una observación sentimental y, a veces, humorística de los niños jugando, un odio goyesco contra la crueldad humana expresado en metáforas pictóricas y un gran talento para el dibujo, que encontramos en sus toreros y en sus desnudos”.
Hijas de la pasión por los ambientes "goyesco" son también las Tonadillas, para voz y piano, escritas sobre unos desafortunados textos de Fernando Periquet.
Caprichosa: vals para piano Serenata Española: violín y piano Vals lento: violín y piano Capricho Goyesco: violín, violonchelo y piano Cuarteto en Fa mayor - Fantasía vasca: cuarteto de cuerda
Pintor costumbrista de numerosos rincones de su ciudad natal ambientados en un "goyesco" siglo XIX: Embarque de botas, Toro del aguardiente, Ermita de Santa Clara, Lección de toreo, etc.
En estas obras podemos apreciar la huella de Goya a través de temas tratados por el universo goyesco, como el mundo de los toros, las escenas procesionales o las majas, y a través de la estética goyesca, destacando los aspectos dramáticos, la gama cromática y la factura enérgica y desenvuelta con que resuelve las composiciones.
Fuente vital para dicha teoría constituyen los testimonios de José Caveda, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que escribió en 1867 un informe en el que mencionaba otras dos pinturas alusivas al dos de mayo por parte del aragonés, y Cristóbal Férriz —coleccionista y estudioso del arte goyesco que indaga sobre los ya mencionados temas de las obras que hoy permanecen en paradero desconocido—.
Durante estos años publicó numerosos cuentos como Las hijas de don Juan, Madrid goyesco y Los diablos azules, y colecciones de relatos como La Rondeña (cuentos Andaluces) de 1902, El Salvador (cuentos varios) 1902 y El tesoro de Sorbas de 1914.
La serie está formada por cuatro litografías, consideradas todas ellas máxima expresión de la técnica litográfica y del expresionismo goyesco, adelantado a su época: Goya vuelve a representar al personaje de las estampas 23 y 24 de La Tauromaquia, el indio americano Mariano Ceballos.
La Casa de Borbón y la asimilación del comercio con las posesiones de Ultramar, sin llegar a suponer una ruptura en la indumentaria tradicional, aportaron cierta variedad y fantasía que a lo largo del siglo XVIII pudo desembocar en el vestir madrileño en una estética mixta de lo castellano y lo foráneo, que representada en el traje de majo y maja, se conocería luego como estilo goyesco.