Ejemplos ?
Tú, que imperas sobre mil ciudades desde la Cerdeña al Ponto, sólo disfrutas del miserable suel­do que te dan, y aún eso te lo pagan poco a poco, gota a gota, como aceite que se exprime de un vellón de lana; en fin, lo preciso para que no te mueras de hambre.
Unos ayes dolientes que se apagaban poco a poco, y un ruido extraño, leve, compasado, semejante al que produce la péndola de un reloj. ¡Era sangre, sangre que se filtraba por entre los mal unidos maderos del techo y caía gota a gota en mi cuarto!
- III - Medrosa de tanto duelo subió al Oriente la aurora entre cortinas de nubes que la apagan o la embozan. Lloraba el cielo por ellas hilo a hilo y gota a gota, sin que el sol tornasolara las lágrimas con que lloran.
En la casa mortuoria las gentes vestidas de luto, oyen en silencio la lluvia que canta acorde con sus sentimientos, cayendo gota a gota, como si expendiera una plegaria al menudeo.
Primero los novicios, pálidos, ingenuos, demacrados: Después los profesos, sombríos, torturados, penitentes: Todos rezaban con la vista baja y sobre las sandalias los cirios lloraban gota a gota su cera amarilla.
en tu pecho por tu mal encierras un inmenso tesoro de ternura que filtra, gota a gota, la amargura hasta tu ardiente corazón ahogar.
Sí: tú me quieres cual la selva quiere sus auras, sus perfumes y sus flores; y al sondear mis íntimos dolores sólo tú tienes de ellos compasión; porque ves que a los golpes de la suerte en mi pecho una arteria se halla rota, y que es sangre que salta gota a gota el llanto de mi herido corazón.
Mas nadie llega, y la noche se oscurece y encapota, y la lluvia gota a gota pronostica el temporal, y se oye lejos el viento, que en ráfagas cruza errante, y va del turbión delante con el mensaje fatal.
En vano la luz postrera de la tarde nebulosa aprovecha rayo a rayo, y su tinta gota a gota; conforme llena la página, conforme la pluma moja, la luz se le desvanece y la tinta se le agota.
Mas, cual la antigua Venus, hoy de tus aguas brota, al beso del sol cálido, blanco vapor sutil que engendra, cuando en lluvia desciende gota a gota, los frutos del octubre, las rosas del abril.
¡Oh tú, que vas gota a gota, fuente a fuente y río a río, como este tiempo de hastío corriendo a la mar remota, con cuanto quiere nacer, cuanto espera florecer al sol de la primavera, sé piadosa, que mañana serás espiga temprana, prado verde, carne rosa, y más: razón y locura y amargura del querer y no poder creer, creer y creer!
¡Y esta agua amarga de la fuente ignota! ¡Y este filtrar la gran hipocondría de España siglo a siglo y gota a gota! ¡Y este alma de Azorín..., y este alma mía que está viendo pasar, bajo la frente, de una España la inmensa galería, cual pasa del ahogado en la agonía todo su ayer, vertiginosamente!