golondrina


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golondrina

(Del lat. hirundo, -inis.)
1. s. f. ZOOLOGÍA Ave paseriforme pequeña y esbelta, de alas puntiagudas y cola ahorquillada, con dorso negro y vientre blanco, que nidifica en toda la zona europea y suele construir sus nidos bajo los aleros de los tejados. andarina, andorina
2. ZOOLOGÍA Pez teleósteo marino de cuerpo fusiforme, dorso rojo, vientre plateado, cola ahorquillada, aletas pectorales muy desarrolladas, cabeza hundida entre los ojos y boca sin dientes.
3. NÁUTICA Barca pequeña de motor para viajeros nos montamos en la golondrina para pasear por las aguas del puerto.
4. golondrina de mar ZOOLOGÍA Ave marina palmípeda, de color blanco, nuca negra, cuerpo esbelto y cola ahorquillada, que suele realizar grandes migraciones.
NOTA: Nombre científico: (Sterna hirundo.)

golondrina

 
f. zool. Pájaro del orden paseriformes (Hirundo rustica), de unos 15 cm de longitud, cuerpo negro azulado por encima y blanco por debajo, alas puntiagudas y cola larga y ahorquillada.
golondrina de mar Nombre común de diversas aves del orden caradriformes, parecidas a las gaviotas, pero de alas más estrechas y cola ahorquillada.

golondrina

(golon'dɾina)
sustantivo femenino
zoología ave pequeña de pico corto, alas puntiagudas y cola larga ahorquillada Las golondrinas vuelan bajo.
Sinónimos

golondrina

sustantivo femenino
Traducciones

golondrina

swallow

golondrina

Schwalbe

golondrina

aronde, hirondelle

golondrina

rondine, divorare, ingoio

golondrina

燕子

golondrina

燕子

golondrina

SF
1. (= ave) → swallow
una golondrina no hace veranoone swallow does not make a summer
golondrina de martern
2. (= lancha) → motor launch
3. (Cono Sur) (= emigrante) → migrant worker
4. (Chile) (Hist) → furniture cart
Ejemplos ?
Puesto que hubo fin la anciana a su faena, salió de la sala, y una hora después penetraba Paco el Piri en el patio de la casa, donde ya le aguardaba la Golondrina sentada junto al arriate, mientras la señora Rosario, sentada también a poca distancia de ella, parecía dormir con la barba sobre el escuálido seno.
Y diciendo esto sacó la Golondrina de su seno una carta rugosa que entregó a Paco el Piri, el cual, tras posar una mirada en el papel, -Léala usté -repúsole con acento sombrío-, que yo no sé leer esa letra, que parece un enrejao.
-Ahí acaba, y ahora -continuó la Golondrina volviendo a meterse la carta por debajo del pañuelo azul de crespón que atersábasele sobre el altivo seno-, ahora le pregunto yo a usté pa que usté me conteste con arreglo a lo que le dirte su conciencia.
Paco el Piri contempló durante algunos instantes y con sombría fijeza a la Golondrina, y después, como si cada una de sus palabras se llevasen una fibra de su pecho, le repuso con expresión noblemente decidida: -No, señora, que no se lo merecería.
¿Quién sabe si en la fe pura de tu corazón amigo podrás ver que voy contigo y con mi espíritu hablar? ¿Quién sabe si un aura vaga por los vientos peregrina o una errante golondrina te traerán nuevas de mí?
No sé; mas como el pájaro, con alas me sentí: volé… y volé…, y volando las alas me crecieron, y di la vuelta al mundo…, y he vuelto… y heme aquí Cantando de Granada las glorias de vivido; glorifiqué su nombre por dondequier que fuí; y hoy, cual la golondrina leal que vuelve al nido, como me fuí cantándola, cantándola volví.
En la ciudad se siguió luego hambre, por haberse desbaratado los molinos, y en todas las casas se morían las bestias. No quedó en el cielo ave, golondrina, paloma tórtolas, gorriones, aunque todas no murieron.
Por fortuna, esa golondrina no hizo verano y para una colección tan abundante pudimos llegar a tres ediciones hasta que la empresa no pudo resistir más los estragos de las crisis y quedó frustrada su ilusión de lograr que se hable y se escriba como se debe, aunque hoy se destile decir, como se quiera.
Tú suponte que yo, Paco el Piri, un gachó que ni debe ni teme, con veinticuatro años no cumplíos entoavía, con un corazón más grande que un bocoy; un mozo que se ha criao en los mejores pañales, que tiée una barbería a la que no hay hombre de cartel en to el barrio, que no vaya a soltar er pelo y a que le enjabonen los carrillos; un hombre por el cual, y no es alabancia, subirían descalzas las mejores mozas del distrito a la mismísima cresta del Calvario; el hijo de mi mare, en fin, acaba de sufrir un sofión de Pepa la Golondrina, que le ha puesto encarná jasta la punta del pelo.
Decididamente el cuerpo le pedía jarana..., y ¡vamos!, no todo ha de ser rigor. Alguna vez se le ha de dar gusto al pobrecito sin que raye en vicioso; que «ni un dedo hace mano ni una golondrina verano».
Mientras tanto los pequeñuelos de la golondrina se habían acurrucado debajo de las alas de su madre, no sin que ésta les hubiese enseñado antes de dormirse a imitar su canto para dar gracias a Dios por todos los beneficios recibidos durante el día.
Sencilla para pensar, prudente para sentir, recatada para amar, discreta para callar, y honesta para decir; robusta como una encina casera cual golondrina que en casa canta la paz, algo arisca y montesina como paloma torcaz; agria como una manzana, roja como una cereza, fresca como una fontana, vierte efluvios de alma sana y olor de Naturaleza.