go

go

s. m. JUEGOS Juego de estrategia que se practica sobre un tablero con unos peones que deben ganar unos territorios lo más extensos posibles.
Traducciones

go

go

go

jeu de go
Ejemplos ?
Don Baltazar Zamán(go), Cacique y Gobernador de San Esteban de Charapotó, en las provincias del Pirú, dice: que habiendo servido a Vuestra Majestad sus antepasados y él con sus haciendas y personas, gobernando al dicho (pueblo de) San Esteban, particularmente cuando el inglés Tomás Candí quiso tomar puerto en la isla de la Puná, salió a la defensa con cien hombres de a pie de a caballo, a su costa; y fue parte para que no saltase (a do) es tierra ni hiciese daño en la Isla; como cuando se hizo el préstamo a Vuestra Majestad acudió a él con gran parte de su hacienda como por certificaciones bastantísimas como se ha visto en el Real Consejo (de las Indias) de Vuestra Majestad.
Artículo 101.- Retención indebida de pagos.- El funcio nario o empleado al que in cumba el pago de pla nillas u otras o bligaciones d e u na entidad contratante q ue retenga o retarde indebidamente el pa go de los valores correspondientes, en relación al p rocedimiento de pago establecido en lo s contratos respectivos, será d estituido de su carg o por l a a utoridad nominadora y san cionado co n u na m ulta no me nor de 10 salarios básicos unificado s, que podrá lleg ar al 10% del v alor in debidamente reteni do, sin p erjuicio d e las acciones civiles y penales a que hubiere lugar.
Don Baltasar Zamán(go) Inga, Gobernador del pueblo y reducción de San Esteban de Charapotó digo: que a mi derecho conviene hacer usa probanza, ad perpetua, de cómo yo soy hijo legítimo habido de legítimo matrimonio de Don Pedro, Cacique Principal y Gobernador que fue de la dicha reducción de Charapotó y del pueblo de Jaramijó, donde era natural y Cacique el dicho Don Pedro, mi padre.
El gobierno ha exigido de nosotros le entreguemos las armas que son esenciales a nuestra defensa; que son la pro-piedad de los hombres libres, v formidables solo para los go­biernos tiránicos.
Fué el pueblo español, quien se encargó de hacer jus- ticia, más tremenda que la realizada por el hacha del verdu- go, bautizando á los rebeldes de Aznapuquio con el oprobioso y muy significativo epíteto de ayacuchos.
Menéndez y Pelayo cree á pie juntillas en la existen- cia real de la poetisa, y forzando, con el admirable talento que le es propio, la disquisición, llega hasta á bautizarla con el nombre de doña María de Alvarado.— En Huánuco, agre- go yo, no ha faltado vecino que, estimándola como ascen- diente suya, la llamó doña María de Figueroa; y hasta hay quien lü supone hija de don Diego de Aguilar, autor de un poema titulado El Marañón que no debe valer gran cosa, pues aun se conserva inédito en un archivo de España.
Como el papel de mártir, en defensa de una doctrina ó de un principio, pasó de moda, y los que se obstinan en des- empeflarlo alcanzan reputación de necios ó extravagantes, yo, que no aspiro á gloria de mártir, ni á fama de tonto, he te- nido que arriar bandera, amordazar mi conciencia y Dios me lo perdone, que sí me lo perdonará, teniendo en cuenta que he cedido ante fuerza mayor, ante la presión de la ley civil y de los encargados de administrar justicia. Rindiendo homenaje á mis convicciones radicales me aten- go á l«i ley segunda, título doce del Fuero ReaL.
Después de haber entrado en acuerdos con los partidarios de Almagro el Mozo, en el Cuzco, los traicionó también como lo había hecho con el padre. En la rebelión de Gonzalo, siguió la bandera de éste; mas lue- go solicitó el perdón del virrey.
Hablamos de largo sobre el tema, y como yo no perdía ocasión de desentresijarla, la pregunté: -Y decime: ¿las brujas son gente que se vuelve bruja, go es mi Dios que las hace?
Dado en Mérida en el Palacio del Congreso.— Juan Jimenez Solis, presidente.—Crecensio José Pinelo, diputado secretario.-José Canuto Vela, diputado secretario.—Al Go­bernador del Estado.” Por tanto, mando se imprima, publique y circule para su debido cumplimiento.
Se han mandado emisarios pagados a sueldo por el go­ bierno, para excitar a los salvajes a asesinar a los habitantes de nuestras fronteras, expuestos sin defensa a la hacha y al tomahawk de esos bárbaros sin piedad.
, (Absalom, Absalom!, 1936) Los invictos, (The Unvanquished, 1938) Las palmeras salvajes, (The wild palms - If I Forget Thee Jerusalem, 1939) El Villorrio, (The Hamlet, 1940) Desciende, Moisés, (Go Down...