glauco-

glauco-

 
Prefijo procedente del gr. glaukós, de color verdemar.
Ejemplos ?
Para referírtelo, caro Simmias, no creo que sea necesario poseer el arte de Glauco, pero probarte la verdad de ello es más difícil y no sé si bastaría todo el arte de Glauco.
Ojalá que huyendo de esta batalla, nos libráramos de la vejez y de la muerte, pues ni yo me batiría en primera fila, ni te llevaría a la lid, donde los varones adquieren gloria; pero como son muchas las muertes que penden sobre los mortales, sin que éstos puedan huir de ellas ni evitarlas, vayamos y daremos gloria a alguien, o alguien nos la dará a nosotros. Así dijo; y Glauco ni retrocedió ni fue desobediente.
Los aqueos corrieron hacia Héctor, dando recias voces, con la esperanza de arrastrarlo a su campo; mas, aunque arrojaron muchas lanzas, no consiguieron herir al pastor de hombres, ni de cerca, ni de lejos, porque fue rodeado por los más valientes teucros —Polidamante, Eneas, el divino Agenor, Sarpedón, caudillo de los licios, y el eximio Glauco—, y los otros tampoco le abandonaron, pues se pusieron delante con sus rodelas.
Dicho esto, Héctor, de tremolante casco, partió; y la negra piel que orlaba el abollonado escudo como última franja, le batía el cuello y los talones. Glauco, vástago de Hipóloco, y el hijo de Tideo, deseosos de combatir, fueron a encontrarse en el espacio que mediaba entre ambos ejércitos.
No por ello se libró de la triste muerte, pues sucumbió en el río a manos del Eácida, del aguerrido Aquileo, el de los pies ligeros; y éste se apoderó del oro. Sarpedón y el eximio Glauco mandaban a los que procedían de la remota Licia, de la ribera del voraginoso Janto.
Sí que lo creía. -¿Cómo, le dije, no sabes, Glauco, que hace ya unos años que Agatón no ha puesto los pies en Atenas? De mí puedo decirte que no hace todavía tres que frecuento a Sócrates y que me dedico a estudiar diariamente sus palabras y todas sus acciones.
Por último, Sarpedón se puso al frente de los ilustres aliados, eligiendo por compañeros a Glauco y al belígero Asteropeo, a quienes tenía por los más valientes después de sí mismo, pues él descollaba entre todos.
¡más discretas en vuestro brillo que las gemas radiantes, perlas que os formáis en el fondo glauco de los mares, perlas blancas de suavísimo oriente, perlas rosadas de Visapour y de Golconda, fantásticas perlas negras de Veraguas y de Chiriquí, perlas que adornáis las coronas de los reyes, que tembláis en los lóbulos de las orejas sonrosadas y pequeñuelas de las mujeres, y os posáis como un beso sobre la frescura palpitante de los senos desnudos!
Y no soy yo solo a quien ha tratado así, porque también ha engañado a Charmides, hijo de Glauco, a Authydemos, hijo de Diocles, y a una porción más de jóvenes aparentando ser su amante cuando más bien representaba cerca de ellos el papel del bien amado.
Teucro, desde lo alto de la muralla, disparó una flecha a Glauco, esforzado hijo de Hipóloco, que valeroso acometía; y dirigiéndola adonde vio que el brazo aparecía desnudo, le puso fuera de combate.
En la parte opuesta hallábase Menelao caro a Ares, en cuyo pecho el dolor iba creciendo. Glauco, hijo de Hipóloco, caudillo de los licios, dirigió entonces la torva faz a Héctor, y le increpó con estas palabras: —¡Héctor, el de más hermosa figura, muy falto estás del valor que la guerra exige!
¡Despiadado!, no fue tu padre el jinete Peleo, ni Tetis tu madre; el glauco mar o las escarpadas rocas debieron de engendrarte, porque tu espíritu es cruel.