giralda


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giralda

s. f. Veleta de torre con figura humana o de animal.

giralda

 
f. Veleta de torre, cuando tiene figura humana o de animal.

giralda

(xi'ɾalða)
sustantivo masculino
veleta de una torre con forma de figura humana o animal La giralda del campanario representaba a un ángel.
Traducciones

giralda

banderuola

giralda

Giralda

giralda

Giralda

giralda

Giralda

giralda

Giralda

giralda

SF
1. (= veleta) → weathercock
2. la Giralda Seville cathedral tower
Ejemplos ?
Halla a cada paso amigos, halla intereses y deudos: No se para, corre, corre, que tiene en Sevilla puesto su afán, y hasta que descubra la Giralda, no hay sosiego.
Hoy hace más de un siglo, ha muchos años, ella escuchó la cántiga española que tristes desengaños, o desventuras amorosas narra de la alta noche en la quietud serena, acompañada en la gentil guitarra, por noble caballero a quien tornara con la estrofa grata el recuerdo de alegre serenata dada en la aristocrática Sevilla, cabe el Guadalquivir, do en claras noches la calada Giralda se retrata y la luz de la luna limpia brilla.
Y es del imperio oriental el mas glorioso blason su gigante catedral, de los cielos pedestal, de los siglos panteon. Que yo en su Giralda leo cuanto de grande el deseo en sus delirios encierra, de las edades trofeo, monumento de la tierra!
Paróse frente a una reja de la calle de las Armas, donde ya era casi inútil, porque casi agonizaba, la luz de una triste imagen de la Virgen de las Ansias, y, con fiero desenfado, después de apagar la lámpara, mandó preludiar un aire, y así cantó con voz clara: «Sevilla, por ser en todo »madre de las esperanzas, »desde el patio de la Cárcel »permite ver la Giralda; »y yo, constante cautivo, »en la noche más cerrada, »contemplo tus bellos ojos »desde el fondo de su alma.» Tosido de hembra se escucha...
Admirarás del rio en la ribera pintados bosques de carmin y gualda que viven en eterna primavera; Y de la sierra hasta la oscura falda verás tenderse la feraz campiña desde el alto balcon de la Giralda.
«Al hallarse bajo aquellos naranjos, se siente una calma benéfica, a la que la perspectiva que se presenta añade una impresión religiosa. «El primer objeto que llama la atención, estando en el patio, es la Giralda que le domina.
II Anunciación de los Reyes, bien lunada y mal vestida, abre la puerta al lucero que por la calle venía. El Arcángel San Gabriel, entre azucena y sonrisa, bisnieto de la Giralda, se acercaba de visita.
De la gran ciudad cabeza, la gigantesca Giralda, con lengua de eterno bronce, cuya voz seis leguas anda, al huracán ensordece, sobrepuja a las borrascas, conmueve la baja tierra y el firmamento traspasa, guerra, pregonando al mundo, a guerra convoca y llama a toda la Andalucía, a toda la extensa España.
rande rumor se alza y cunde de armas, caballos y pueblo de Sevilla por las calles, al Maestre recibiendo. Suenan los vivas unidos con los retumbantes ecos, que en la altísima Giralda esparce el bronce hasta el cielo.
Aquí, no osbtante, hallamos más que involuntarias reminiscencias; dígalo en primer lugar la maravillosa Giralda; mucho más antigua que la catedral, cuya solemne sonora voz esparce por los aires y a la cual no tiene el Oriente más recóndito nada que se le pueda preferir.
Y sin su pompa oriental aun es de Tiro pensil, y aun ostenta sin igual con las galas del abril sus auroras de coral. Y su Giralda atrevida, de su alcázar los jardines, la amante queja sentida, su angosta calle torcida, sus cancelas de jazmines.
La tradición las señala como protectoras de la Giralda y la Catedral, considerando que por su intercesión no cayeron tras el terremoto de 1504.