Ejemplos ?
las obras maestras de mi culta música, aunque acaso no la entiendan como no comprenderán toda la pujanza germánica que yo contagio con entusiasmo.
De raza española fisiológica nadie habla en serio, y, sin embargo, hay casta española, más ó menos en formación, y latina y germánica, porque hay castas y casticismos espirituales por encima de todas las braquicefalias y dolicocefalias habidas y por haber.
Yo recuerdo haberle escrito a usted y haberle ratificado cuando tuve el honor de hablarle personalmente en México, que la guerra era inevitable, pues era muy difícil, por no decir imposible, que hubiera arreglos pacíficos cuando por parte de Alemania existía el deseo imperialista de continuar sus conquistas y, por parte de Francia e Inglaterra, el firme propósito de oponerse a la hegemonía germánica en toda la Europa Central y Oriental.
Los católicos son perseguidos impíamente; la religión de Cristo ha de ser barrida en Alemania como enemiga de la verdadera cultura y de la suprema civilización: la germánica.
Su barba gris, de corte cuadrado, ocultaba una boca sin dientes, hundida por esta causa y por la rara configuración de las mandíbulas; su cabeza, en fin, algo calva, y pelada además a punta de tijera, más parecía germánica que española, a juzgar por la forma de los pómulos y de la frente.
En una balada de Heine, el Emperador Enrique IV de Alemania, vencido y humillado por Gregorio VII, viste el sayal del penitente, marcha con los pies descalzos y reza un padre nuestro, dando señales de sumisión y arrepentimiento; mas reprime la cólera, jura secreta venganza y en lo interior de sí mismo profetiza que de su fiel y querida tierra germánica, nacería el hombre destinado a empuñar el hacha y derribar a la implacable hidra de Roma.
Poco después que Arndt había cantado la formación de la patria germánica, tibias aún las cenizas de Koerner, Heine lleva el descaro hasta celebrar en los Dos Granaderos la apoteosis de Napoleón Bonaparte, el hombre de Jena y Tilsitt.
Despojándonos de la tendencia que nos induce a preferir el follaje de las palabras al fruto de las ideas, y el repiqueteo del consonante a la música del ritmo, pensemos con la independencia germánica y expresémonos en prosa como la prosa francesa o en verso como el verso inglés.
Si hablamos de geometría alemana ó de química inglesa, decimos algo, ¡y no es poco decir algo! pero decimos más si hablarnos de filosofía germánica ó escocesa.
Y entonces mirad qué dos perspectivas para Europa: de una parte, la vecindad de una guerra posible; Europa, desesperada, desencajada, nerviosa, acaso se precipite a otra guerra; de otro lado, el atractivo de Rusia, el atractivo de Asia, porque no se os olvide el ingrediente asiático de esto que se llama el comunismo ruso, en el que hay tanto o más de influencia marxista germánica, influencia típicamente anarquista, asiática.
Karl «Carlos» standa «estar de pie» sjálfur «(uno) mismo» kenna «enseñar» fínt «fino» loft «aire» upp «arriba» yrði como en nýyrði «neologismo» ætla «desear» laust «ligeramente» (Nota: en islandés el acento recae siempre en la primera sílaba.) El islandés es una lengua de la familia germánica escandinava occidental y la más «arcaica» de las lenguas germánicas.
Príncipe, título que tenía diversas consideraciones según los países:: El Príncipe de Gales era el sucesor a la Corona inglesa, y posteriormente a la británica.: El Príncipe de Asturias era el sucesor a la Corona castellana, y posteriormente a la española.: En Francia, Italia y otros países era un título de la alta nobleza.: En el Sacro Imperio, y en las posteriores Confederación Germánica e Imperio Germánico, era una categoría del noble que gobernaba un territorio con funciones análogas a las de monarca.