gentílico

gentílico, -ca

 
adj. Relativo a los gentiles.
Ejemplos ?
Tarragona, Antequera, Sevilla y Guadix dieron culto en templos adecuados a Isis, reputado como Dios gentílico de la medicina Sancti Petri a Hércules Antequera y Valencia del Cid a Serapis el Dios Apolo admitido también como médico aunque mitológicamente tenía sus templos en Osuna, en Caldas de Montbui y en Antequera Esculapio en Cartagena, en Osuna, en Idaña y en Valencia en el mismo sitio donde se edificó después el templo de la virgen de los desamparados en Mataró, en Tortosa y en los Barrios se rindió culto al Dios Mercurio en Duraton a Termegisto a Osiris en Algeciras y Gibraltar al Dios Pan en Vélez-Málaga y en Benicarló a Diana como Diosa de la medicina, en Murviedro y en Albarracín.
Esta misma distinción de enfermedades incurables y curables, de médicos sacerdotisas y de médicos druidas, encargados cada cual de la curación de unas; y sobre todo, los misterios y la superstición con que se propinaban los remedios para combatir las primeras (incurables) patentizan el culto gentílico en España y lo mucho que prestó al ejercicio de la ciencia y como de otra suerte cuando hemos reparado que sus primitivos pobladores confundidos naturalmente con los fenicios y egipcios, recibieron de estos sus creencias religiosas.
Era común en los siglos primeros de nuestra regeneración el tomar el cognomento (apellido) o bien de la familia y entonces se llamaba gentílico, como dice Blancas en sus comentarios, o de la patria o población, y se llamaba patronímico.
Y porque este pueblo gentílico se contiene espiritualmente en los hijos de Abraham, por lo que con mucha propiedad se llama Israel, prosigue, y dice: «Se congregarán los hijos de Judá y los hijos de Israel en un solo pueblo, harán que sobre los unos y los otros reine un solo príncipe, y subirán de la tierra.» Si por lo ocurrido hasta la actualidad intentáramos exponer este pasaje, se tergiversaría el genuino sentido de la expresión profética.
Qué es lo que Oseas y Amós profetizaron muy conforme acerca del Evangelio de Cristo El profeta Oseas, cuanto es más profundo y misterioso en lo que dice, con tinta más dificultad se deja penetrar y entender; con todo, tomaremos algunas expresiones suyas y las insertaremos aquí en cumplimiento de nuestra promesa: «Y sucederá – dice- que en el mismo lugar donde se les dijo primeramente: Vosotros no sois mi pueblo, allí son llamados hijos de Dios vivo.» Este testimonio de Oseas lo entendieron igualmente los apóstoles de la vocación del pueblo gentílico, que antes no pertenecía a Dios.
Durante mucho tiempo los historiadores creían que la civitas Igaeditanorum (Egitania) se localizaba en Guarda, pero más recientemente se ha llegado a la certeza de que esta ubicación fue en Idanha-a-Velha, en Beira Baixa. Fue a partir de aquí que el gentílico de "egitaniense", en relación a los nativos de la ciudad, echó raíces.