genovés

genovés, a

1. adj. De Génova, ciudad de Italia.
2. s. Persona natural de esta ciudad italiana.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

genovés, -vesa

 
adj.-s. De Génova.
m. p. ext.Banquero en los ss. XVI y XVII.

Genovés

 
Mun. de la prov. española de Valencia; 2 351 h.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

genovés

genovese

genovés

/esa ADJ & SM/FGenoese
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
El guardián varias preguntas hace al extranjero acerca de su patria, de su estado, y del arte que profesa, aunque aquellos instrumentos con que la criatura juega, que le son muy familiares, ya casi se lo revelan. Que es genovés y vïudo atento el huésped contesta; que es navegar su ejercicio, y de piloto su ciencia.
de ondas de plata Se alude al nombre del Río de la Plata que le dio el genovés Gabot, impropiamente, no criándose este metal en sus provincias, por lo que debiera mantener el nombre de Río de Solís, del descubridor.
Ítem, mandamos a cualesquier justicias, que prendan a todas y cualesquiera personas que toparen de día o de noche con garabatos, escala, ganzúa, o genovés, por ser armas contra las haciendas guardadas.
El no entendido, más firme en sus altos pensamientos; de su plan, el contradicho, más convencido y más cierto; de sí mismo más seguro mientras halla más tropiezos, y nuevas fuerzas cobrando de su propio abatimiento; del genovés navegante parece el alma de acero, escollo inmoble que arrostra siglos, rayos, olas, vientos.
Y no quedarán, porque esta palabra es auténticamente genovesa, es decir, una expresión corriente en el dialecto de la ciudad que tanto detestó el señor Dante Alighieri. La "fiaca" en el dialecto genovés expresa esto: "Desgano físico originado por la falta de alimentación momentánea".
Europa se encontraba aislada del comercio con el Oriente, se requería una nueva vía para mantener el comercio y el navegante genovés Cristóbal Colón en virtud de las capitulaciones firmadas en la Villa de Santa Fe el 17 de abril de 1492, la Reina de Castilla da el principio jurídico a la empresa de Colón.
Al día siguiente, que era el de la fiesta, presentose el comerciante, al provincial de los dominicos llevando para la Virgen una corona superior en precio y trabajo artístico a la antigua, y que con otras joyas había sido traída de Europa por un platero genovés.
Cuando España, después de la reunión de los dos grandes reinos en que estaba dividida, formó un verdadero cuerpo de nación; y cuando acababa de lanzar de su suelo los últimos restos de las razas de Oriente, que por espacio de ocho siglos fueron sus opresoras; y cuando se constituían en una sola y grande monarquía, cuyo dominio no se encerraba sólo en el ámbito de la Península, sino que se extendía por la rica y esclarecida Italia, llamó a sus puertas un hombre oscuro, un soñador extranjero, un pobre piloto genovés, a quien Dios había marcado con el sello de su omnipotencia, dándole una fe ardiente, una perseverancia heroica y una idea sola y fija, tan nueva como lo desconocido, tan elevada como los astros, tan grande como el Universo.
Colón es el gigante que redondeó la tierra partida en dos mitades, sin que desde Noé supiera alma viviente de tal mitad del globo hallada por el viejo piloto genovés.
La causa de su camino es hacer avaro empleo del caudal de la hermosura de su hermana, con un viejo remozado en el Jordán de un pedazo de aquel cerro genovés, puesto que indiano, que la heredó en cien mil pesos.
Tú no fuiste práctico, sublime guerrero, poeta que soñaste y realizaste la independencia de cinco naciones semisalvajes, para venir a morir, bajo techo ajeno, sintiendo dentro de ti la suprema melancolía del desengaño, a la orilla del mar que baña tus natales costas; ni tú tampoco, pobre genovés soñador que le diste un mundo a la Corona de España, para morir entre cadenas; ni tú, manco inmortal, que pasaste miserias sin cuento; ni tú, florentino sublime que con el alma llena de las ardientes visiones de tu Divina Comedia, mendigaste el pan del desterrado, ni tú, Tasso, ni tú, Petrarca, ni tú, pobre Rembrandt, ni tú, enorme Balzac, perseguido por los ruines acreedores, ni vosotros, todos, ¡oh!
Edificó un molino antes de la cosecha, aprovechando la corriente del arroyo que orillaba el pueblito, y cuando llegó la cosecha, adelantó a todos dinero para los gastos, vendiéndoles máquinas, bolsas, animales, provisiones, la mar y comprándoles el trigo, barato, ganando con las dos manos ¡Ah! genovés diablo.