Ejemplos ?
El libretista, Antonio Martínez Viérgol, afamado periodista radical, utiliza una trama de corte realista y anecdótico, para realizar una obra de corte satírico y critica, que fustiga contra el tipo de las beatas, con toda su parafernalia cursi y gazmoña, creando tipos muy bien conseguidos y dibujados, a la par que logrando situaciones de gran comicidad y bien planteadas escénicamente.
Un día se dedicó a la química; de tal modo, que entre mi boca y la suya encontré en adelante una mascarilla de cristal. Y, con todo ello, muy gazmoña.
¿Dónde está el Moratín de nuestra época; que así como aquél pintó la tiranía paternal, y la educación monjil y gazmoña de su tiempo, nos enseñe el reverso de la medalla, la relajación de los lazos sociales, con la magia de aquel pincel que nadie después ha sabido manejar como aquel insigne poeta?
La señora se quejó de la insolencia del soldado a Maroto, que era el coronel del cuerpo; pero Maroto, a quien estaba reservada la triste celebridad del abrazo de Vergara, contestó a la noble dama: -No sea gazmoña, señora; que el requiebro es de lo lindo, y prueba que mis muchachos son decidores a su manera y no bañan con almizcleras palabras: agradezca la intención y perdone la rudeza.
La vieja la trataba de gazmoña y papahostias, y la chica rompía a llorar como una bendita de Dios, con lo que enfureciéndose más aquella megera, la gritaba: «¡Hipócrita!
ti inventor de Amarilis contrasta con el inventor de Cía- rinda. Esta, en sus tercetos, apenas si, por incidencia, habla de su femenil persona, y aun en eso anda un tanto gazmoña.
Vuelve a horcajadas en el asno famoso que te acompaña siempre en la memoria de la posteridad; y, sobre todo, que no se lo olvide al asno traer, delicadamente suspenso entre sus labios, el inmortal macarrón!» ¡Atrás la musa académica! Nada quiero con semejante vieja gazmoña.
-¿Y nada más? -No le entiendo, señor. -¿Cómo que no me entiendes, gazmoña, hipócrita? ¿Por qué no te defiendes? ¿Por qué no me replicas?