gatito

Traducciones

gatito

kitten, kitty

gatito

chaton

gatito

kotě

gatito

kattekilling

gatito

kissanpentu

gatito

mače

gatito

micino

gatito

子猫

gatito

새끼고양이

gatito

poesje

gatito

kattunge

gatito

kociak

gatito

gatinho

gatito

kattunge

gatito

ลูกแมว

gatito

mèo con

gatito

小猫

gatito

/a SM/F (gen) → kitten; (como término cariñoso) → pussycat
Ejemplos ?
Prohibió, bajo pena de excomunión, que en su parroquia se bailasen el Bate-que-bate, el Don Mateo y la Remensura; y por empeño de una su confesada, chica de faldellín de raso y peineta de cacho con lentejuelas, consintió en tolerar el Agua de nieve, el Gatito Miz-Miz y el Minué .
--¡Ay, pero qué malísima que es esta criatura!-- exclamó Alicia agarrando al gatito y dándole un besito para que comprendiera que había caído en desgracia.
Pero hacía tanto frío y nevaba de tal manera que tuvieron que dejarlo. --¡No te preocupes, gatito, que ya veremos la hoguera mañana!
Un domingo, sin embargo, como su madre hubiese salido a misa, vio Jacinta puestas las llaves del tocador, en el que guardaba, sin duda, preciosidades, pues ni aún entreabrirlo había consentido jamás la señora en presencia de la colegiala; y ésta, cual gatito que puede deslizarse en alacena bien repleta de fiambres y quesos, diose prisa a huronear.
Esto lo decía porque los chicos habían tenido una vez un gatito montés al cual a cada rato le llevaban carne, que sacaban de la fiambrera pero nunca le dieron agua, y se murió.
—Si, sé exactamente lo que iban a hacerme, pero conmigo nada... Ya ves lo que les pasó. Ahora vengo para decirte que me regreses mi gatito. —¡Qué dices!
Cuando el gato montés se encontraba más distraído, el tecolote saltó de su rama y se encontró frente al sorprendido cazador, cazado. Y le dijo: -Buenas noches, gatito montés.
Y la pobre mujer, que continuaba sentada, alcanzó a ver en la oscuridad una cosa chiquita y vacilante que entraba por la puerta, como un gatito que apenas tuviera fuerzas para caminar.
fue enteramente culpa del gatito negro. En efecto, durante el último cuarto de hora, la vieja gata había sometido al minino blanco a una operación de aseo bien rigurosa (y hay que reconocer que la estuvo aguantando bastante bien); así que está bien claro que no pudo éste ocasionar el percance.
La manera en que Dina les lavaba la cara a sus mininos sucedía de la siguiente manera: primero sujetaba firmemente a la víctima con un pata y luego le pasaba la otra por toda la cara, sólo que a contrapelo, empezando por la nariz: y en este preciso momento, como antes decía, estaba dedicada a fondo al gatito blanco, que se dejaba hacer casi sin moverse y aún intentando ronronear...
El gato montés se la dio, pues sabía que aunque se la ocultara, los tecolotes espiaban por dondequiera y pronto descubrirían en qué agujero habitaba. Luego el tecolote le interrogó: -¿Y cómo te llamas, gatito montés?
Pronto los primeros rayos del sol hicieron que el tecolote huyera de allí para no quedar ciego, pues sólo de noche veía bien. Entonces el gatito montés se asomó, y aunque tuerto, se alegró de su triunfo.