gatazo

gatazo

s. m. coloquial Engaño que se hace para sacarle dinero a una persona. estafa, timo

gatazo

 
m. Aum. de gato.
Engaño, petardo, timo.
Traducciones

gatazo

SM dar el gatazo (LAm) → to look younger than one is, not to show one's age
Ejemplos ?
Los únicos seres que en aquella cocina no estornudaban eran la cocinera y un rollizo gatazo que yacía cerca del fuego, con una sonrisa de oreja a oreja.
Has- ta la fea, (aunque, entre las cuatro paredes de su cuarto, lo sea más que una excomunión) da gatazo cuando se exhibe vestida con arte.
El Gatazo callaba como un muerto, Escuchando el concierto De dos mil avecillas, Que en las ramas cantaban maravillas; Pero callaba en vano, Mientras no se acercaban a su mano Los músicos volantes, pues quería Minimiz arreglar la sinfonía.
El chicuelo del Celeste Imperio vaciló al pronto; luego, volviendo sobre sí, contestó: «Voy a decírselo.» Pocos instantes después presentose de nuevo, trayendo un gatazo, y mirándole, como suele decirse, a lo blanco de los ojos, afirmó, sin titubear: «Todavía no son las doce en punto.» Y así era en verdad.
No fueron en cocinas mis hazañas, sino en galeras, naves y campañas; no con Garraf, tu paje: con gatos moros, las mejores lanzas; que yo maté en Granada a Tragapanzas, gatazo abencerraje, y cuerpo a cuerpo en Córdoba a Murcifo, gato que fue del regidor Rengifo, y de dos uñaradas deshice a Golosillo las quijadas, por gusto de una miza, mi respeto, y le quité una oreja a Boquifleto, gato de un albañil de Salobreña; la cola en Fuentidueña quité de un estirón a Lameplatos, mesonero de gatos, sin otras cuchilladas que he tenido, y la que di a Garrido, que del Corral de los Naranjos era, por la espada primera, único gaticida.
ugaba el hijo del Rey a la pelota en la plaza con varios jóvenes, tan locos como él, cuando, al pasar una espantosa vieja, de un pelotazo la rompió la alcuza, quedándose sin vasija, sin aceite y obligada a cenar a obscuras, en unión del gatazo negro que la acompañaba.
Dijo; y vibrando un fresno en la ñudosa mano, al muro arremete, y con él mata siete: Maús, Zurrón, Maufrido, Garrafosa, Hociquimocho, Zambo y Colituerto, gatazo que, de roja piel cubierto, crió la mondonguífera Garrida, aunque toda su vida más enseñado a manos y cuajares que a nobles ejercicios militares.
Al abrirse ésta por doña Valdetrudes, avanzó su señoría con un farolillo en la mano y dio un rudo traspiés, empujado por un bulto que se deslizaba. -¡Canario con el gatazo!-exclamó el gobernador.- Si no me hago a un lado me descrisma sin remedio.
Por otra parte el daño compensaba que de tanto gatazo resultaba; pues no estaba segura en sábado morcilla ni asadura, ni panza, ni cuajar, ni aun en lo sumo de la alta chimenea la longaniza al humo, por imposible que alcanzarla sea, exempto a la porfía en la esperanza, que tanto cuanto mira, tanto alcanza.
Finalmente, las gatas encontradas, siendo Marramaquiz el hueso en medio (tal suele ser de celos el remedio), a pocos lances de mirarse airadas, vinieron a las manos, dando al viento los cabellos y faldas; y en tanto arañamiento, turbadas de color las esmeraldas, maullando en tiple, y el gatazo en bajo, cayeron juntas del tejado abajo, con ligereza tanta (aunque decirlo espanta, por ser, como era, el salto cinco suelos en alto, hasta el alero, del tejado fines), que no perdió ninguna los chapines; quedando el negro amante, después de tan estraños desconsuelos, muerto de risa en acto semejante: ¡Tan dulce es la venganza de los celos!
el gatazo arrogante, sin soltar el relleno, despedaza el papel, que en los dientes, con la espuma celosa, vuelve estraza, y a Zapaquilda atónita amenaza.
Era el gatazo de gentil persona y no menos galán que enamorado, bigote blanco y rostro despejado, ojos alegres, niñas mesuradas de color de esmeraldas diamantadas, y a caballo en la mona, parecía el paladín Orlando, que venía A visitar a Angélica la bella.