gargantilla


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gargantilla

s. f. INDUMENTARIA Y MODA Collar corto que rodea el cuello ha heredado una gargantilla de su abuela.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

gargantilla

 
f. Cierto collar de adorno.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

gargantilla

(gaɾγan'tiʎa)
sustantivo femenino
collar corto que se ajusta al cuello Llevaba una hermosa gargantilla con una esmeralda en el centro.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos
Traducciones

gargantilla

Halskette

gargantilla

choker, necklace

gargantilla

collier, girocollo, monile

gargantilla

SFchoker, necklace
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
-Sí..., sí..., ¡ya sé!... Una gargantilla de perlas con broches de brillantes..., por la cual le dieron quinientos duros... -¡Justamente!
Pasen ustedes a mi taller, y así se formarán idea de cómo trabajo. Justamente tengo entre manos la gargantilla de un rajá, un tesoro de la India.
Yo he visto otros enamorados que no se contentan con menos de con que sus damas les favorezcan, mas yo, con que toméys essa gargantilla de diamantes, lo estaré mucho y tan contento como el que huviesse escapado de una tormenta.
Junto a la fuente estaba sentado un pordiosero viejo, muy feo, que llevaba un zurrón, y que miraba a la niña con unos ojos... que le dieron miedo; y apenas llenó el cántaro, cuando echó a correr y dejó olvidada la gargantilla.
-Pos, hija, llevo un vestío de sea que ya lo quisiera, pa ella lucirlo, la reina regente; un mantón que no está pagao dando por él to lo que pesa en billetes de a cinco chuscos; una gargantilla que toa la que la ve se quea hirnotizá; unos sarcillos de oro y diamante que están pidiendo a voces orejas de topacios, y un abanico de marfil to calao, tan calao que no se le ve el marfil, como que vale un millón; yo no te diré más sino que Toña, la hija del Caracola..., la Antoñica...., la que casi to el año está escupiendo y dándole guita al corsé...
Todavía me quedan mil reales de los pendientes de esmeraldas, y tengo una gargantilla de perlas con broches de brillantes, regalo de mi abuelo, que vale más de quinientos duros, con los cuales nos sobra para vivir hasta que se resuelva mi expediente, que será antes de un mes y para cuidar a este hombre como Dios manda, aunque la rotura de la pierna le obligue a estar aquí dos o tres meses...
Los corpiños eran bajos, pero la camisa alta, plegado el cuello, con un cabezón labrado de seda negra, puesta una gargantilla de estrellas de azabache sobre un pedazo de una coluna de alabastro, que no era menos blanca su garganta; ceñida con un cordón de San Francisco, y de una cinta pendiente, al lado derecho, un gran manojo de llaves.
Con miedo no tan grande como el que al principio tuvo, llevó Juana el papel y la gargantilla a su ama, y dando a entender le arrojava en el texado, se assomó a una ventana que caía al corral, donde estavan unas gallinas, de cuya puerta tenía la llave, y, dexándole caer en él, alqó la mano como que le echava en el texado; y dando a Juana unos blandos bofetones, la mandó bolver la gargantilla y la dixo viniesse luego para llevarla en casa de una su prima, secretaria que fue de los amores de don Rodrigo, porque estava su madre de un dolor de costado muy al cabo.
La pobre niña, muerta de miedo, no tuvo más remedio que ponerse a cantar, lo que hizo llorando, de esta manera: Por agua fui a la fuente que está fuera del lugar, y perdí mi gargantilla, gargantilla de coral.
Después que se huvo llorado la muerte de don Rodrigo, pidió parecer Felipa a su prima cerca del negocio presente, la qual prometió darle luego que viesse a don Gregorio, a quien Felipa alabó mucho más después de la muerte del ahogado don Rodrigo, dándola parte de la gargantilla de diamantes que la avía embiado, diziéndola también cómo no la quiso admitir y cómo el hermano Pecador le conocía muy bien de las Indias y sabía su mucha virtud.
¡Ay la madre de mi alma, qué enfadada se pondrá! Volvime luego a la fuente por si podía encontrar mi perdida gargantilla, gargantilla de coral.
Fue la niña, y cuando llegó a la fuente, se quitó su gargantilla de coral para que no se le cayese en el pilón a tiempo de llenar el cántaro.