garcilasismo

garcilasismo

 
m. lit. Movimiento poético surgido alrededor de la revista Garcilaso (1943-46), fundada por José García Nieto.
Ejemplos ?
l Garcilasismo o Juventud Creadora es una de las principales corrientes de la poesía de la post guerra civil española, dentro de una más general denominada por Dámaso Alonso Poesía arraigada.
De hecho, en sus páginas aparecieron algunos de los mejores nombres que aún quedaban en España de la cultura anterior (Pío Baroja, Azorín, Menéndez Pidal, Gregorio Marañón); y en ella se dieron a conocer algunos nombres fundamentales de la cultura de posguerra posterior (Xavier Zubiri). Poesía arraigada Garcilasismo Falange Española
A pesar de todo ello, la revista fue entendida por algunos estudiosos (José Carlos Mainer, Elías Díaz), en los años setenta, como el órgano de expresión cultural de lo que se ha dado en llamar el «falangismo liberal» y sirvió para divulgar la poesía de un grupo de escritores vinculados al bando fascista vencedor de la guerra (Dionisio Ridruejo, Luis Rosales, Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco) dentro de la estética bautizada por Dámaso Alonso como Poesía arraigada, y que fue posteriormente denominada Garcilasismo cuando estos poetas se mudaron a la revista Garcilaso.
Su obra poética es inicialmente neopopularista y se inscribe dentro del Garcilasismo, pero con el tiempo avanzó hacia una poesía humanista y a veces religiosa en la línea de Luis Rosales que combinaba los metros clásicos con el verso libre, ambos manejados con igual destreza.
Mantuvieron posteriormente su amistad en la transición. Cabe reseñar que este café acogió entre sus paredes a gran parte de la Generación del 27 y del Garcilasismo.
Frecuentaba la tertulia del Café Gijón donde perteneció al grupo de poetas del garcilasismo o Juventud creadora, junto a Rafael Morales, Ramón de Garciasol, Marcial Suárez, José Luis Prado Nogueira, José García Nieto y los pintores Rafael Pena y Agustín Redondela.
A lo largo de todos esos años, ha visto pasar a su lado la fiebre vanguardista de los veinte, la poesía «entre pureza y revolución» de los treinta, la oposición entre el garcilasismo y el tremendismo de los cuarenta, el socialrealismo y las estéticas que se abren hacia el medio siglo, los culturalismos y esteticismos marginales, las poéticas del 68, la poesía figurativa y la poesía minimalista a partir de los ochenta..., y así hasta el cansancio.
Colaboró en la prensa diaria madrileña y escribió varios libros de poemas de resonancias clasicistas, aunque menos reverentes con la estrofa que los demás libros del Garcilasismo, entre los cuales destacan He venido a esta orilla (1949) y Lo nuestro es pasar (1963).
Huyen a la vez del frío Garcilasismo clasicista y del estridente desgarramiento existencial, respectivamente, de la poesía arraigada y desarraigada en la promoción anterior y poco a poco se van separando de la literatura comprometida o engagée, que no persigue la elegancia en el lenguaje, seguida por Blas de Otero, Gabriel Celaya y otros autores estrechamente asociados a la lucha política contra el franquismo.