Ejemplos ?
Un ligero asomo de corrupción, una pequeña llaguita puede inficionar y gangrenar el cuerpo sano de la república si no se acude pronto al remedio, cauterizando la llaguita, o digamos quemándola.
Los legisladores de Grecia habían comprendido perfectamente la importante necesidad de gangrenar los miembros para que, influyendo su disolución moral en la que es útil a la máquina, resultase de ello la insurrección, siempre indispensable en un gobierno que, perfectamente feliz como el gobierno republicano, debe excitar necesariamente el odio y los celos de cuanto le rodea.
En el transcurso del siglo siguiente la corrupción empezó a gangrenar el poder y la decadencia empezó a hacer mella entre los mandarines.