galo

(redireccionado de galos)
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galo, a

(Del lat. gallus.)
1. adj. HISTORIA Que pertenece a uno de los pueblos celtas que habitaban en la Galia, antigua región europea que comprendía la actual Francia y se extendía hasta el Rin y los Alpes. gálico
2. coloquial Francés, que tiene relación con Francia.
3. s. HISTORIA Persona natural de la Galia, antigua región europea.
4. s. m. LINGÜÍSTICA Lengua céltica de la familia indoeuropea, que se hablaba en la Galia.

galo, -la

 
adj.-s. De la Galia.
etnog. Díc. del individuo perteneciente a los pueblos de raza celta que invadieron la Galia e Italia septentrional entre los años 700 y 400 a C. Los galos eran esencialmente agricultores y estaban organizados en tribus. Su idioma era el galeico. Tras el período de dominación romana, fueron sometidos por los francos, con los que se fusionaron.
m. ling. Lengua céltica hablada en la antigua Galia.

galo, -la

('galo, -la)
abreviación
1. historia característica que está relacionado con la antigua región europea de la Galia o con sus habitantes La región gala ocupaba el actual territorio francés.
2. historia persona que habitaba en la antigua Galia un guerrero galo
3. característica que está relacionado con el país de Francia o con sus habitantes los dictados de la moda gala
4. persona que es de Francia un cineasta galo

galo, -la


sustantivo masculino-femenino
1. historia persona que habitaba en la antigua Galia Vercingetórix, rey de los galos, fue derrotado por Julio César.
2. persona que es de Francia Los galos fueron campeones mundiales de fútbol en el 1998.

galo


sustantivo masculino
antigua lengua céltica que se hablaba en la Galia Estudia el sustrato galo del francés.
Sinónimos

galo

, gala
adjetivo y sustantivo
(persona) francés.
Traducciones

galo

Gaul

galo

gallo

galo

/a
A. ADJ (Hist) → Gallic; (moderno) → French
B. SM/F (Hist) → Gaul; (moderno) → Frenchman/Frenchwoman
V tb gala
Ejemplos ?
Si Furio Camilo, después de haber apartado de las cervices de su ingrata patria el yugo de los veyos, sus inexorables enemigos, y no obstante de haberle condenado y desterrado de ella por envidia sus émulos, con todo, la libertó segunda vez del poder de los galos...
El Asia reivindica a los Toscanos; los Tirios habitan el África; los Cartagineses, la España; los Griegos se han introducido en la Galia; los Galos, en la Grecia; los Pirineos no cierran ya el paso a los Germanos; la movilidad humana paseó por soledades impracticables y desconocidas.
Compara la entrada de los godos con las calamidades que padecieron los romanos, así de los galos como de los autores y caudillos de las guerras civiles CAPITULO XXX.
¿Dónde estaban cuando por diez años continuos, peleando con mal suceso contra los veyos, el ejército romano padeció muchos y muy terribles estragos y calamidades, los que se hubieran acrecentado si al cabo no le socorriera Furio Camilo, a quien después condenó la ingrata ciudad? ¿Dónde estaban cuando los galos ocuparon a Roma y la saquearon, quemaron e hicieron infinitas muertes?
¿Dónde cuando aquella funesta peste causó tan terribles daños, en la cual murió también Furio Camilo, que defendió a aquella República ingrata primeramente de las armas de los veyos y después la libertó de la irrupción de los galos, y con ocasión de este contagio mortífero se introdujeron los juegos escénicos, que fue otra nueva infección en las costumbres y vida humana, que es lo más doloroso, aunque quedaron ilesos los cuerpos de los romanos?
¿O cuando, conjurándose a un mismo tiempo sus enemigos los lucanos, brucios, samnitas, etruscos y galos senones, primeramente les mataron sus embajadores y después rompieron y derrotaron el ejército con su pretor, muriendo con él siete tribunos y 13,000 soldados?
¡Y que sea posible que los galos castrados se dediquen al servicio de esa diosa magna, para significar que los que carecen del semen generativo han menester seguir la tierra, como sí, por el contrario, la misma servidumbre no les hiciese tener necesidad de simiente!
Si se aleja de la condición de esclavitud, no acusa inferioridad la raza esclava, puesto que los galos blancos, de ojos azules y cabellos de oro, se vendieron como siervos, con la argolla al cuello, en los mercados de Roma; eso es racismo bueno, porque es pura justicia y ayuda a quitar prejuicios al blanco ignorante.
Otros ponían de punta en medio de un bosque tres piedras grandes, y una chata encima, como techo, con una cerca de piedras, pero estos dólmenes no eran para vivir, sino para enterrar sus muertos, o para ir a oír a los viejos y los sabios cuando cambiaba la estación, o había guerra, o tenían que elegir rey: y para recordar cada cosa de éstas clavaban en el suelo una piedra grande, como una columna, que llamaban «menhir» en Europa, y que los indios mayas llamaban «katún»; porque los mayas de Yucatán no sabían que del otro lado del mar viviera el pueblo galo, en donde está Francia ahora, pero hacían lo mismo que los galos, y que los germanos, que vivían donde está ahora Alemania.
El imperio romano, a su vez, después de haber absorbido todas las riquezas del universo, fue la presa de gentes que no sabían siquiera lo que eran. Los francos conquistaron los galos y los sajones Inglaterra sin otros tesoros que su bravura y su pobreza.
« En una acumulación de ignominia, miseria, desesperación y locura, entré en esta oficina (o, como dirían nuestros vecinos los galos, en este bureau), cuya firma nominal es Wickfield y Heep; pero, en realidad, dirigida por Heep únicamente.
—Seguramente te será más fácil hablar en griego —dijo el pompeyano—; también conozco esa lengua, porque he hecho mis estudios en Atenas. —Sé todavía menos griego que latín —contestó Octavien—; soy del país de los galos, de París, de Lutecia.