Ejemplos ?
Al día siguiente, sin embargo, recorrió la picada central por espacio de una legua, y aunque su fusil volvió profundamente dormido, Benincasa no deploró el paseo.
Sabe que su hijo es educado desde su más tierna infancia en el hábito y la precaución del peligro, puede manejar un fusil y cazar no importa qué.
Mientras, me acerqué al tarjetero, cogí la carta, la metí en mi bolsillo y la reemplacé por un facsímil (de sus caracteres externos) que había preparado cuidadosamente en casa, imitando el monograma de D, con mucha facilidad, por medio de un sello de miga de pan. El tumulto en la calle había sido ocasionado por la loca conducta de un hombre con un fusil.
— El Señor Sub Inspector Comandante de Artillería aprontará todas las municiones que pueda necesitar ésta, y las de cartuchos de fusil, carabina y pistola para conducir de repuesto a la tropa empleada, y a la de Caballería de Milicias las armas que ha de recibir en este Fuerte, como para remitir 75 carabinas, 200 espadas con cinturones y 200 pistolas al Comandante de las Conchas, con las correspondientes municiones y cartucheras, para las milicias de caballería que se reúnan en aquel puerto.
Cuando me halle sin tantas atenciones propondré a vuestra señoría los premios de los oficiales y tropa que más se han distinguido en esta acción, y tendrán su correspondiente lugar el teniente de voluntarios del Rey, don Manuel de Orna, el subteniente del mismo cuerpo don Anselmo Rial, y los abanderados del real Borbón don Ramón García Pérez, que colocó el pabellón de su cuerpo en la cima del monte, y el de voluntarios del Rey don Luis Toribio Reyes que con su fusil y a la vanguardia ocupó dicho sitio.
Mi último amo, al tropezar conmigo en la entrada del mercado, dijo, comentando irónicamente mi determinación: "No enderezarás la cola de un galgo aunque la dejes veinte años metida en un cañón de fusil".
Ya la liberación de la tiranía está resuelta, ahora empieza la segunda liberación -ese conmovedor esfuerzo de los jóvenes que están dejando el fusil a un lado para tomar el lápiz y el papel y librarla segunda guerra de liberación-: ¡la guerra contra la ignorancia!
En el Maghreb, él conspiraba contra el sultán de Fez y el mandatario de Francia. En el pozo seco de su finca de Msella del Pachá, en Fez, podían encontrarse cincuenta mil cartuchos de fusil.
Y que no me digan que se hizo más o se hizo menos, porque a “tan eximios” y “tan excelsos patriotas” de última hora, bien podía habérseles exigido que agarraran su fusil y se hubieran ido a pelear desde el principio (APLAUSOS).
Estas barbas no crecieron en un parque, estas barbas no crecieron en una playa de verano, estas barbas no crecieron paseando de turistas por el extranjero. ¡Estas barbas crecieron en las montañas más altas de Cuba, con un fusil al hombro!
Esparcidos por el terreno que enangostaba lentamente aquella marcha atroz de la multitud hacia el agua, había algunos objetos que no provocaban ninguna asociación de ideas significativas en el espíritu del jefe: en algunos lugares, una manta enrollada a lo largo, con las dos puntas atadas por una cuerda; aquí, una pesada mochila de soldado; allá, un fusil roto; en suma, esos desechos que se encuentran en la retaguardia de las tropas en retirada, jalonando la pista de los vencidos que han huido de sus perseguidores.
Al día siguiente se fue al monte, esta vez con un machete, pues había concluido por comprender que tal utensilio le sería en el monte mucho más útil que el fusil.