furriera

furriera

 
f. Oficio de la casa real, a cuyo cargo estaban las llaves y muebles de palacio.
Ejemplos ?
Años después, ya con Carlos IV, es mozo de oficio de número de la Furriera, desde el 8 de febrero de 1789. Aparte de la librería de los Príncipes de Asturias, desde 1769/70 servía en la de Su Majestad.
De hecho, desde 1789 como mozo de oficio de Furriera adscrito a la biblioteca de Cámara 15 reales diarios, al año 5475, y, aparte, por mozo de Furriera en sí, otros 4.400 reales.
En 1794 es Ayuda de la Furriera y en 1801 se le nombra titular de plaza supernumeraria de Ayuda, para en 1802 ser Ayuda de Furriera del número de oficio.
En 1819 ingresó en el Museo del Prado donde Pedro de Madrazo en 1872 lo identificó por primera vez con el enano llamado Diego de Acedo, de sobrenombre El Primo, suponiendo que se trataría del pintado por Velázquez en Fraga y que fue remitido a Madrid en junio de 1644 por el rey Felipe IV, según una nota de los gastos de la furriera en que se hace referencia a una caja de madera que el rey mandó hacer para enviar «el retrato del Primo que avía hecho Velázquez».
Ayuda de la Furriera del número de oficio de la Casa Real de España, al cargo de las bibliotecas reales de la Familia Real en la Real Biblioteca privada.
Con el cambio de dinastía fue nombrado por Felipe V en 1702 maestro mayor de las obras reales, sucediendo en el cargo a José del Olmo, y en 1704 pintor de cámara sin gajes y ayuda de la furriera por fallecimiento de Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia.
A él correspondía distribuir las habitaciones a las personas de la real servidumbre que vivían en palacio: cuidar de la custodia y conservación de los adornos, muebles, tapicerías y demás efectos de la Real casa, cámara y capilla, los que no podía entregar sin orden del rey, comunicada por el intendente: guardar las llaves doradas de la Real casa y entregarlas bajo recibo a los Gentiles hombres que el rey nombrara, recogiéndolas a su fallecimiento guardar en igual forma las llaves de los ayudas de Cámara del Rey cuando los hubiera y las de furriera poner a disposición de los jefes de la etiqueta de la Real casa...
Y el señor rey Felipe Cuarto tuvo tan natural afecto a la Pintura que hoy se conservan en su guardajoyas, por las más preciosas, primorosos dibujos de su mano, habiendo dado a Diego Velázquez de Silva, su ayuda de cámara, con el hábito de Santiago, el oficio de aposentador mayor de su Palacio, y a Juan Carreño la llave de su furriera...
Progresando en la corte, en 1677 fue nombrado ayuda de la furriera y el 25 de agosto del mismo año Maestro y Trazador Mayor de las obras reales en la plaza dejada vacante por Gaspar de la Peña, desplazando al arquitecto profesional José del Olmo, a quien primero se le había concedido.
Palomino achaca a este nombramiento la escasa producción como pintor, «porque la ocupación de Maestro mayor, con el trazar y asistir diferentes obras reales y particulares, junto con el servir la plaza de la furriera, le tiranizaban el tiempo».
En 1695 solicitó la plaza de ayuda de la furriera, alegando que llevaba dieciséis años al servicio de la corte sin recibir merced ni remuneración alguna, cargo que no parece obtuviese.
Cuenta Palomino que al regresar de Zaragoza se sintió ofendido al tener conocimiento de que se había encomendado a Carreño la dirección de la estatua de san Lorenzo de plata para el armario de las reliquias del Monasterio de El Escorial, un trabajo que por su condición de maestro mayor de las obras reales consideraba que le correspondía a él, por lo que inició una feroz campaña de «papelones satíricos» con los que «abrasaba» a Carreño y a Francisco Filipini, relojero y platero del rey y ayuda de la furriera.