Ejemplos ?
A pesar del fuego graneado que les caía encima desde seis baterías de la costa los ingleses consiguieron anclar en una doble línea a las 13:00 horas comenzando un furioso intercambio de fuego.
Los defensores de Humaitá empezaron de inmediato a encender grandes fogatas sobre las dos orillas del río para facilitar la puntería a sus artilleros y apenas los los encorazados penetraron el canal del río frente á la fortaleza, fueron recibidos por el fuego graneado de sus cañones en combinación con la artillería colocada en el Chaco.
En este último estuvo hasta el último instante al lado de Grau, y en cumplimiento de una orden de éste, no obstante el fuego graneado del enemigo, izó el pabellón peruano de combate, que había caído momentáneamente por las balas chilenas.
Después de que el asalto inicial de la caballería cosaca fuese rechazado con fuego graneado de ametralladora, la caballería polaca contraatacó a los cosacos y se ensarzó en una intensa batalla cuerpo a cuerpo con sable.
También tenía mecanismos de puntería para fuego graneado similares a los del SMLE montados en su lado izquierdo, para usarlos hasta 2.377 m (2.600 yardas), aunque eran de poca utilidad y habitualmente eran eliminados cuando el fusil era renovado.
Los éxitos iniciales de la caballería gaucha se justificaban por la imprecisión de las armas de fuego, su poca velocidad de tiro y el escaso uso de la artillería. Fracasa en cambio contra el fuego graneado de las disciplinadas tropas portuguesas.
Este incesante golpear o "Trommelfeuer" (fuego graneado) fue el más intenso y la preparación artillera más larga infligida desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial.
En el asalto subsiguiente, los soldados ingleses mantuvieron un fuego graneado sobre los atacantes, causándoles tremendas bajas, y defendiéndose a la bayoneta al agotar la pólvora.
Apenas comenzado el ataque de la Doncella de Orleans, los ingleses, superados en número, se refugiaron en la torre cuadrada. Como solía hacerlo, Juana los atacó con fuego graneado de artillería.
Para empeorar la situación, sólo las cañoneras mandadas directamente por Rosales y Espora mantuvieron el objetivo, mientras que las cuatro restantes derivaban hacia las murallas a tiro de pistola de las baterías de los baluartes de Santa Rita y San Pedro de Alcántara, varando finalmente frente al muelle. Sin atinar a refugiarse bajo el muelle y bajo fuego graneado pronto las cañoneras se encontraban cubiertas de muertos y heridos.
El 15 de septiembre de 1415, luego de un extenuante sitio y asedio, donde menudeó el fuego graneado de artillería contra las murallas de la ciudad fortificada, Holland consiguió capturar el bastión principal de Honfleur y abrir una brecha en las defensas, sellando así la suerte de la ciudad, que, tras violentos combates, se rindió el día 23 tras cinco semanas de hambre y sed.
Pedro I tenía un número considerablemente superior de soldados de infantería, lo que le permitió que, mientras atacaba a las fuerzas suecas con fuego graneado de artillería, numerosas unidades de infantes -que alcanzaban los 25.000 hombres- reforzaran el centro.