frontero


También se encuentra en: Sinónimos.

frontero, a

1. adj. Que está situado enfrente vive en una casa frontera de la mía.
2. s. m. Almohadilla de protección que se pone a los niños en la frente. frentero
3. MILITAR Jefe militar que mandaba la frontera.
Sinónimos

frontero

, frontera
adjetivo
Traducciones

frontero

ADJopposite, facing
Ejemplos ?
Por debajo de la puerta salía un pequeño hilo de sangre que, trazando caprichosos meandros a lo largo del pasillo, iba a estancarse contra el zócalo frontero.
Sin embargo, me dejé persuadir, y Guillermo, tomándome de un brazo, exclamó en voz alta, tan alta, que creo que le pudo escuchar el chino del "fondak" frontero: -Nunca entres al restaurante de un chino.
Apenas se habían retirado, cuando llegó a los oídos de todos los que en el barrio despiertos estaban una voz de un hombre que, sentado sobre una piedra, frontero de la posada del Sevillano, cantaba con tan maravillosa y suave armonía, que los dejó suspensos y les obligó a que le escuchasen hasta el fin.
Ante los ojos del granjero se extendía el pequeño jardín frontero, ceñido por la cerca y la portalada, pero ni en el espacio interior ni en la carretera se echaba de ver figura humana alguna.
Escena III SANTILLANA, DOÑA BERNARDA SANTILLANA Lo que en esta corte pasa, no se puede imaginar. ¿Quién había de pensar que aquí, frontero de casa, se atreviera un caballero a tales desenvolturas?
Leocadia, con airosa gracia y discreta crianza, se humilló a todos; y, tomándola de la mano Estefanía la sentó junto a sí, frontero de Rodolfo.
Saliéronse los dos a sestear en un portal, o cobertizo, que delante de la venta se hace; y, sentándose frontero el uno del otro, el que parecía de más edad dijo al más pequeño: -¿De qué tierra es vuesa merced, señor gentilhombre, y para adónde bueno camina?
Pero, ¿de qué me sirve alabar a mi enemigo ni ir alargando con razones el suceso tan desgraciado mío, o, por mejor decir, el principio de mi locura? Digo, en fin, que él me vio una y muchas veces desde una ventana que frontero de otra mía estaba.
Los ojos no separaba, vivos, rasgados, de fuego, lumbreras de un lindo rostro vivaz, gracioso y moreno, de las cercanas paredes de un edificio frontero, en cuyos sillares blancos daba la luna de lleno, descubriendo tres balcones con barandales de hierro; debajo dos rejas grandes no muy lejanas del suelo; y cerrada, una ancha puerta, sobre la que tiene asiento un noble escudo de mármol guarnecido de arabescos.
Al llegar, la muchedumbre infantil, que había ido creciendo por el camino, rodeó al dueño de todas aquellas representaciones graciosas de la humanidad. El hijo de la fugitiva les invitó a jugar en un extenso llano frontero a la casa...
Era el interior una gran sala, con un tenducho de madera en el ángulo frontero a la puerta de entrada, el cual se cerraba como una alacena y olía a ratones y a viejo.
Aquel recio muro de madera formaba una especie de torre por el lado frontero al camino de Guadix, y encima de esta torre habían colocado los lapezeños (¡asómbrense ustedes!) cierto formidable cañón, fabricado por ellos mismos, y de que ha quedado imperecedera memoria; el cual consistía en un colosal tronco de encina ahuecado al fuego, ceñido con recias cuerdas y redoblados alambres, y cargado hasta la boca con no sé cuántas libras de pólvora y una infinidad de balas, piedras, pedazos de hierro viejo y otros proyectiles por el estilo...