Ejemplos ?
Pero aun a trueque de romper un remo, Subercasaux no perdía contacto con la fronda, pues de apartarse cinco metros de la costa podía cruzar y recruzar toda la noche delante de su puerto, sin lograr verlo.
Martán, en tanto, ante el furor violento que tanto de improviso lo detuvo, pálido tiembla, como al viento fronda, y no sabe qué hacer ni qué responda.
Una vasta selva de árboles frutales, fresca, sombrosa, agreste a la vez que cultivada, extendía en un largo espacio su verde fronda poblada de armoniosos rumores.
Si nuestros comerciantes no ponen por sí mismos a su actividad límites más estrechos, nada podrá sujetarnos dentro de los carriles, más que un pánico cada tres años.» Imaginémonos ahora al burgués de Francia en medio de este pánico de los negocios, con su cerebro obsesionado por el comercio, torturado, aturdido por los rumores de golpe de Estado y de restablecimiento del sufragio universal, por la lucha entre el parlamento y el poder ejecutivo, por la guerra de la Fronda de los orleanistas y los legitimistas...
Privándose, quizá, de lo necesario, durante la semana, esperábame con toda suerte de regalos; y nuestras tres comidas eran otros tantos banquetes, tomados mano a mano, bajo la fronda de las higueras; cuyas ramas, movidas por el viento, dejaban caer en nuestra mesa sus deliciosos frutos, que saboreábamos riendo y formando dulces proyectos para el porvenir; proyectos en que, la fresca imaginación de mi madre, joven todavía, desarrollaba risueños cuadros, que como hija del Misti, engastaba siempre en la bella campiña de Arequipa.
Tu cabellera violeta denuncia su fronda inerte, mi brazo es el dragón fuerte y los frutos delictuosos tus inauditos y briosos senos que me dan la muerte!
Nunca la dulce carga pensaste sacudir. No ha agitado tu fronda sensible otro cuidado que el ser ancha y espesa para saber cubrir.
Y así como en los tiempos de la Fronda se decía del duque de Guisa que era el hombre más obligeant de Francia, porque había convertido todas sus fincas en obligaciones de sus partidarios, contra él mismo, Bonaparte quisiera ser también el hombre más obligeant de Francia y convertir toda la propiedad y todo el trabajo de Francia en una obligación personal contra él mismo.
Se deja oír fugaz, medio borrosa la nostalgia quimérica de un piano que despereza en su reír profundo la silenciosa fronda luminosa.
Le han cerrado la puerta para toda ilusión. La fronda que decora verdinegra el jardín teme, suspira y llora la fronda del jardín.
Al escucharla, creía percibir el murmullo de los ríos, el canto de las aves, el susurrar de la brisa entre la fronda de las selvas.
El siniestro peregrino sentose al abrigo de un árbol que crecía a la puerta de una casita blanca, extendiendo sobre ella su espesa fronda.