frisón

frisón, a

1. adj. De Frisia, región de Alemania y de Países Bajos, o de su lengua. frisio
2. s. Persona natural de esta región.
3. s. m. LINGÜÍSTICA Lengua del grupo germánico, de la familia indoeuropea, hablada principalmente en Países Bajos.
4. adj./ s. m. ZOOLOGÍA Se refiere al caballo originario de Frisia que se caracteriza por tener los pies y las patas muy fuertes y anchos.

frisón -sona

 
adj.-s. De Frisia.
etnol. Díc. del individuo de un antiguo pueblo germánico que ocupó las costas del mar del Norte, desde la desembocadura del Rin hasta la península de Jutlandia.
m. ling. Lengua germánica occidental emparentada con el inglés. Se habla en Frisia (Holanda) y norte de Alemania.
adj.-s. zool. Díc. de los caballos de raza frisona.
Traducciones

frisón

Frisian

frisón

Fries

frisón

frisó

frisón

fríské

frisón

frisisk

frisón

Friesisch

frisón

frisa

frisón

friisi

frisón

frison

frisón

frísneska

frisón

frisone

frisón

フリジア語

frisón

Fries

frisón

fryzyjski

frisón

frisão, frísio

frisón

friziană

frisón

frízština

frisón

frisiska

frisón

弗里西语, 弗里西語
Ejemplos ?
Y mientras una corte a la otra emplaza a aquella boda próxima, se sabe que Bireno en Vizcaya tiene armada para venir a Holanda aparejada; »Pues, luego que la riza culminara donde un mi hermano fue muerto y vencido, mande correo que a Vizcaya andara e hiciérale este aprieto conocido; y así, mientras se arma y se prepara, el resto del frisón fue sometido; y Bireno, que nada de esto sabe, en nuestra ayuda hizo zarpar la nave.
Que piquen con buen concierto Al caballo más altivo Picadores, si está vivo, Pasteleros, si está muerto; Que con hojaldre cubierto Nos den un pastel frisón, Chitón.
No ya Bireno amó, mas tan subida llama se vio enceder jamás la yesca, ni causa la envidiosa y enemiga mano que prende la amarilla espiga, como a él pudo encenderle aquel encanto, como él arde y su antiguo amor expele, al ver de ella el semblante envuelto en llanto, cuando ante el cuerpo del frisón se duele.
Mas, viendo que era su porfía en vano y que restaba yo siempre más dura, pactaron del Frisón poner en mano mi mano y cuanto mío ser figura; y este, sin hacer acto villano, mi vida y reino respetarles jura, con solo que del terco gusto ceje y hacerme esposa de su Arbante deje.
Tomar la rota de Zelanda traza y la consorte fiel llevar consigo, para luego poner en claro traza contra el reino de Frisia, su enemigo; pues mucho le asegura el tener baza que serle pueda de sostén y abrigo: la hija del frisón, la cual cautiva había hecho y preservado viva.
A muchos he rogado estarme al lado cuando al frisón me entregue, como oferta, y que prometan vigilar de grado que sea el trueque así cual se concierta, y, a par que yo me doy, sea liberado Bireno, de tal modo que, al ser muerta, muera feliz, sabiendo que mi muerte libra a mi amante de correr mi suerte.
Si en vos es el valor como así muestra el brazo hercúleo y el feroz semblante, y pensáis que arrancarme vuestra diestra pueda del rey, si me hace el rey desplante; contento sed de que la mano vuestra me ponga de aquel rey frisón delante, que no temo con vos, por más que espere morir tras mi Bireno, si al fin muere.» Así acabó su cuento la doncella, el cual interrumpió a menudo el llanto; y Orlando, oída toda esta querella, pues siempre asiste a quien sufrió quebranto, no se extendió en palabras, no, con ella, que no es su natural usarlas tanto; mas dio palabra y prometió que haría más favor del que entonces le pedía.
No tiene en mente consentir que ésta se dé al frisón a cambio de Bireno: a ambos salvará, si no se arresta aquel valor del que fue siempre lleno.
Presto el correo su misión completa, mas el frisón, que nunca ha conocido virtud ni honor, su intento pronto vira al fraude, a la traición, a la mentira.
Rota la lanza, empuña aquella espada, aquella que jamás dio golpe errado; y a cada golpe, o tajo o estocada, mata cuanto hombre toca a pie o montado: de rojo tiñe allá donde hace entrada el blanco, el negro, el verde, el azulado. Lamenta ahora el frisón que fuego y caña no tenga, cuando más urge su saña.
Y así espantado el rey frisón, volviendo las riendas, escapar de Orlando espera, mas el conde veloz el paso aprieta cual no sale del arco una saeta.
Terció Orlando entre ambos como amigo, haciendo paz a uno y otro lado, y, al cabo, no quedó frisón tras eso que no muriese o no fuese hecho preso.