frenos

Traducciones

frenos frenillos

mpl (dent, fam) braces
Ejemplos ?
20 Y el lagar fué hollado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.
Armada la multitud con la idea de su propia soberanía, fácilmente degenera en la anarquía y en la revolución, y suprimidos los frenos del deber y de la conciencia, no queda más que la fuerza; la fuerza, que es radicalmente incapaz para dominar por sí solas las pasiones desatadas de las multitudes.
La educación fue un instrumento de justicia que abrió oportunidades donde no las había, que eliminó cotos y frenos locales, que formó profesionales de la educación con seguridad en sus empleos y que dio un principio de equidad para todo mexicano.
Nada alienta tanto como un primer crimen impune. Después de esta prueba, el duque rompió todos sus frenos. En cuanto alguien oponía a sus deseos el más ligero obstáculo, el veneno era empleado inmediatamente.
Es inimaginable cómo sirven a la voluptuosidad tales seguridades y lo que se emprende cuando uno puede decir: "Estoy solo aquí, estoy en el confín del mundo, sustraído a todas las miradas y sin que pueda resultar posible para ninguna criatura llegar hasta mí; ya no hay frenos, ya no hay barreras." Desde aquel momento los deseos se disparan con un ímpetu que ya no conoce límites y la impunidad que los favorece acrecienta deliciosamente toda su embriaguez.
Todo lo que la licencia gana lo pierde la libertad. La grandeza y la seguridad de la libertad están en razón directa de los frenos que se opongan a la licencia.
Él, como fiel, juzgó ser mejor tino no tener más la tentación al lado; y por poner a aquella infamia frenos resolvióse a escoger del mal el menos.
El medio con su abundancia de recursos y peligros, por una parte, y sus falta de frenos, por otra, preparó y aseguró la perduración de un tipo humano de grandes virtudes positivas de carácter, pero también poseedor de tremendas fallas negativas.
XIII Yantar bien, dormir bien, es lo de menos; pero soñar lo menos es afrenta; no es digno del dolor romper los frenos tan solo por la vianda suculenta; delante de un redil de vientres llenos ¡prefiero yo la humanidad hambrienta!… sueñan los grandes monstruos directrices en un mundo bestial…¡sin infelices!
Pero los caballos arrancaron furiosos, tascando con su boca los frenos endurecidos al fuego, sin hacer caso ya de la mano del amo, ni de las riendas, ni del carro sólido.
Pero lo que descendió luego del tren, cuyos frenos al rojo habíanlo detenido junto a los paragolpes del desvío; lo que fue arrancado a la fuerza de la locomotora, entre horribles maullidos y debatiéndose como una bestia, eso no fue por el resto de sus días sino un pingajo de manicomio.
Así como es un estulto aquél que, habiendo de comprar un caballo, no examina el caballo, sino la silla y los frenos, así es estultisimo aquél que aprecia al hombre por el vestido o por la condición social que, a manera de vestido, llevamos encima.