frenético


También se encuentra en: Sinónimos.

frenético, a

(Del lat. phreneticus.)
1. adj./ s. Que está dominado por el frenesí en su estado frenético, se puso a golpear la puerta con pies y manos; a veces se entrega a una actividad frenética. agitado, delirante
2. adj. Que está exaltado o furioso sus tonterías me ponen frenética. colérico, rabioso

frenético, -ca

 
adj. Poseído de frenesí.
Furioso, rabioso.

frenético, -ca

(fɾe'netiko, ka)
abreviación
1. que manifiesta rabia o furia Es un hombre frenético cuando ve fútbol.
2. que es propio de este tipo de personas grito frenético
3. cosa plácido que se realiza con furia o violencia baile frenético
Sinónimos

frenético

, frenética
adjetivo
2 furioso, rabioso, exaltado, furibundo.
Aparece en construcciones como: ponerse frenético, estar frenético.
Traducciones

frenético

aberrant, fou, effréné

frenético

ثَائِر

frenético

šílený

frenético

sanseløs

frenético

suunniltaan oleva

frenético

van sebe

frenético

半狂乱の

frenético

미칠 듯한

frenético

paniekerig

frenético

panisk

frenético

szalony

frenético

frenético

frenético

desperat

frenético

ซึ่งไม่สามารถควบคุมอารมณ์ได้

frenético

çılgın

frenético

cuống cuồng

frenético

疯狂的, 疯狂

frenético

瘋狂

frenético

ADJ (= desenfrenado) → frantic, frenzied; (= furioso) → furious, wild
ponerse frenéticoto lose one's head

frenético

adj frantic
Ejemplos ?
¿Cómo tal conjuración a ti!.... MARSILLA. Frenético ayer, la puerta pude romper de mi encierro: la prisión recorro, oigo hablar, atiendo....
Fue esto echar aceite al fuego, azufre a una hoguera o poner un látigo en manos de una Euménide. Creció su cólera y púsose frenético hasta la locura.
Mas su sorpresa ante el frenético olvido de Enid, su ira y su venganza estaban vivas allí, encendiendo el rastro químico de Wyoming, moviéndose en sus ojos vivos, que acababan, por fin, de fijarse en los nuestros.
Era algo más fatal, más frenético, más sin remisión, como si desde el fondo del pasado mis abuelos, mis bisabuelos, mi infancia misma, mi primera comunión, mis ensueños, como si todo esto no hubiera tenido otra finalidad que impulsarme al suicidio.
Alfredo Ferreiro y el medio frenético y cambiante que lo envuelve para mecerlo forma una integración, de tal modo el vaivén nervioso del poeta refleja la andanza de las calles y reproduce el ritmo civilizado de un motor a explosión.
Camina por la glorieta luciendo su traje de glisé en espera de algún gladiador que la acompañe a tomar el té y los dos hagan glu-glu-glú. Un drama frenético Bajo un alto cedro sentado en la piedra dibujo este cuadro pintando una hiedra.
Miguel se adelantó a la caravana con su jauría. Iba enajenado por un frenético soplo de autonomía montaraz. Henchidas las redes de sus venas, separadas las hirsutas y pobladas cejas por un gesto de exaltación y soberanía personal, libre la frente de sombrero, enfebrecido y casi desnaturalizado hasta alcanzar la sulfúrica traza de un cachorro, se le habría creído un genio de la montaña.
La princesa sintió que las partes del libidinoso se volvían más duras y calientes, el mujik creyó que sus sentidos lo abandonaban mientras llegaban juntos a un coito frenético y, con rugidos de satisfacción tan roncos como los de un semental con una yegua, inyectó en el cuerpo de la princesa una asombrosa cantidad de semen.
Y, atontado y frenético, se lanza a la cocina, agarra una astilla de leña, y cada golpe escupe sobre la hija un insulto, una desvergüenza, una bajeza.
Volad, que yo no os detenga; volad, señor, os suplico, vuestro nombre y vuestra fama son antes que yo y mis hijos.» De tal labio, don Alonso, al escuchar tal aviso, que fue del honor espuela y del amor incentivo, en sí torna, se resuelve, y dando un largo suspiro, como lo da el que cansado sale de un profundo abismo: «Decís bien, señora -exclama-; mas venid a ser testigo de que pago cuanto debo a Dios, a vos y a mí mismo.» Cálase el yelmo; del brazo en frenético delirio ase a la dama, que aprieta contra su seno a los niños.
De repente se oyó un frenético relincho proferido por el caballo de Ammi, seguido inmediatamente por un ruido de cascos que hablaba de una precipitada fuga.
Era imposible ser más linda. —¡Jodido Dios —dijo el duque, levantándose como un frenético—, qué linda tajada para hincarle el diente!