Ejemplos ?
Hasta dentro de mucho tiempo no sabremos si el presidente Johnson pensaba en serio iniciar algunas de las reformas necesarias a un pueblo —para limar aristas de las contradicciones de clase que asoman con fuerza explosiva y cada vez más frecuentemente.
Las costumbres del ministro me dan, además, una gran ventaja. Está frecuentemente ausente de su casa toda la noche. Sus sirvientes no son numerosos.
Aluden tan sólo, a algunas de sus aplicaciones y las reglamenta, aquellas que son susceptibles de presentarse más frecuentemente.” “Pero ello...
No faltó, al fin, quien del común martelo terciase entre los dos frecuentemente, después que ausentes fuimos uno y otro, pues fue eterno después nuestro quillotro.
Con una propia posición de signos y planetas y aspectos, uno murió muerte violenta, y otro fue largos años fortunado. Y sin diferenciarse en algo, en una propia casa las estrellas son raramente verdaderas y frecuentemente mentirosas.
Es legítimo, la Ley no lo prohíbe; la generosidad de nuestras libertades lo permite, pero reflexionen quienes lo han hecho: su fortuna se ha generado con el trabajo de todos los mexicanos, muy frecuentemente al amparo de una legislación que mexicaniza.
Luego, todo se reduce a interpretaciones ridículas y pobres que son las producidas por el afán de recargar a los muchachos con lo que frecuentemente ni los mismos profesores dominan, además se concluye por hacer de las mentes juveniles, ficheros bibliográficos, con datos equívocos, en ocasiones, por si fuera poco.
Para no pasar de una imagen a otra, volveré a buscar una cosa que me ocupa frecuentemente, esto es, por que la estulticia nos tiene cogidos tan tenazmente.
DESEAMOS UNA OPOSICIÓN ORGÁNICA Y PERMANENTE Hemos dicho que la falla para un cabal sistema democrático en México no proviene exclusivamente de nuestro partido. Que frecuentemente se dice que hay imposición, cuando lo que ocurre es que falta la oposición.
Nuestras mujeres fueron siempre, además, amigas de andar a la moda francesa o inglesa. Frecuentemente se les ponderó como discretas, virtuosas y de conversación viva y atractiva por los huéspedes y transeúntes que pasaron por la ciudad dejando los recuerdos de ella consignados en sus memorias de viaje.
Y como éstos salarios estimulaban la avaricia de muchos, frecuentemente después de un cambio, había que sujetarse a nuevas más desagradables innovaciones y a pagar otros salarios, quedando los míseros indios como piezas de ajedrez, movibles a discreción de los comisarios.
Es un pobre gaucho, con todas las imperfecciones de forma que el arte tiene todavía entre ellos, y con toda la falta de enlace en sus ideas, en las que no existe siempre una suce- sión lógica, descubriéndose frecuentemente entre ellas apenas una relación oculta y remota.