fragante

(redireccionado de fragantes)
También se encuentra en: Sinónimos.

fragante

(Del lat. fragrans, -tis, oloroso < fragrare, despedir olor.)
adj. Que despide fragancia las rosas son flores muy fragantes. oloroso

fragante

(De la locución lat. in flagranti crimine < lat. flagrare, arder.)
adj. Que resplandece o es evidente.
NOTA: También se escribe: flagrante

fragante

 
adj. Que tiene o despide fragancia.
Que huele bien.
Flagrante.
En fragante. loc. adv. En flagrante.

fragante

(fɾa'γante)
abreviación
que tiene o arroja un olor suave y agradable una flor fragante
Sinónimos
Traducciones

fragante

duftende

fragante

perfumado

fragante

عبق

fragante

pachnący

fragante

fragante

fragante

duftende

fragante

ריחני

fragante

香り

fragante

doftande

fragante

ADJ
1. (= perfumado) → fragrant, scented
Ejemplos ?
Y no pudo proseguir Rosario: su marido había puesto a modo de dulcísima mordaza sus labios sedientos de caricias en los suyos fragantes y carmesíes.
No quieres respirar el blando ambiente De mis fragantes rosas y jazmines Ni que tus ricas joyas del Oriente Valgan más que la Alhambra y sus jardines.
Nutrirían con sus jugos, en vez de ortigas y cardos, las plumeadas araucarias, las palmeras elegantes, las fragantes magnolias, las camelias indiferentes a todo en su charolado orgullo.
-suspiró el elfo. Por fin encontró otra rosa y estableció en ella su morada, detrás de sus delicados y fragantes pétalos. Cada mañana se llegaba volando a la ventana de la desdichada muchacha, y siempre encontraba a ésta llorando junto a su maceta.
El campo de las bellas letras no está menos despoblado de esos frondosos y fragantes árboles, a cuya sombra se abriga con placer y con amor el hombre que se dedica al estudio.
La esfera y luminosa del sol ascendía tremulante como en arriesgada aventura y con tenues efluvios fragantes al inicio, besaba enamorado los confines del asfalto insensible a su fecundación.
Reina y Señora mía, por quien mil trovadores entonan sus rondeles, bajo del ventanal; Reina, por tu belleza, de las fragantes flores que para Ti, despiden embriagantes olores, perfumando la estancia de tu mansión feudal; por Ti, canta la fuente del parque cristalina su canción, melodiosa serenata de amor, y el ramaje verdoso entreteje una fina labor, y así proteje tu frente alabastrina para que no la hiera de Febo el resplandor.
--- Nunca olvidaré las noches que en la encantada Sevilla en grata amistad sencilla franca sociedad gocé, en un jardín que entoldaban mil fragantes limoneros, y en cuyos frescos senderos sobre flores iba el pie.
El aromo, la flor de narango, el paraíso, la acacia de los jardines, la rosa, el jazmín, la diamela, en fin, todas cuantas fragantes flores existen en el mundo, y necesitan la mano del hombre, y del hombre cultivador para vivir y producir, tienen vida, animación, procreación, en aquel vergel delicioso, sin más cuidado que el riego natural y permanente de sus correntosos ríos, la pureza del clima, y suaves y vivificadores rayos de un sol meridional.
y miruellas; respirarás las brisas balsámicas que juegan con las fragantes rosas que esmaltan las praderas; verás los rayos de oro del sol, cuando amanezca, y perlas de rocío, y hasta nubes de perlas; verás, en fin, primores; pero de tal grandeza, que no podrás cantarlos, ni los soñó siquiera en sus inspiraciones «la rica, gaya ciencia.» Mas del deliquio dulce en que el cuadro te aduerma, cuida no te despierte con su prosa grosera la humanidad inculta que la campiña puebla.
«Olé», los prohombres del arrumbo y de la estiba, y «Olé por mi Niño», gritaron también las cantadoras, mientras la Veterana, llena de orgullo y mortificada a la vez por la superioridad indiscutible de su marido sobre ella, murmuraba, claveteándose los nítidos dientes en sus labios fragantes y purpurinos: «¡Ah, charrán!
-Buenos días -exclamó Dolores la larampera, colocando su cántaro sobre los bordes del pilón de piedra, donde aguardaban turno, en correcta formación, los de sus compañeras, que sentadas sobre el muro que sirve de parapeto al Arroyo de los Ángeles en sus poco frecuentes crecidas, charlaban alegremente luciendo al sol, a más de los atractivos con que las dotara el Supremo Hacedor de todas las cosas, sus vestidos de pobre urdimbre y de tintas tan vivísimas, que bien podían competir con los de las fragantes flores con que adornaban sus bien alisadas cabelleras.