Ejemplos ?
Pero (ya que siempre los hay) al cabo de esos dos meses las demostraciones fueron mermando, el amor de Blanca aflojó y había de ser como los mancarrones lunancos, para no componerse más. Zamora buscó fuera la causa, y dio en uno de sus soldados, chinazo fortacho y buen mozo aumentativamente.
Era un gaucho alto y fortacho, de tez morena, que siempre andaba de chiripá y de bota de potro, con las boleadoras en la cintura y una cuchilla; pero una cuchilla que al que sólo le mirase el filo de frente, era capaz de cortarle la vista.
Hay tiradores especiales para los trabajos de a pie, con lazo; pues no es todo pialar un animal a enlazarlo; es preciso detenerlo hasta que lo volteen; para esto es el culero, delantal de cuero que cuelga de la parte posterior del tirador y permite hacer fuerza con todo el cuerpo, y apoyar en las piernas así garantidas, el lazo, antes que resbale en las manos, quemándolas, cruelmente, a veces. El que usa culero es gaucho guapo siempre, y fortacho; ¿de qué le serviría a un flojo?
Y por cierto que ninguno de nuestros improvisados cambiaría hoy su posición de campesino sano, fortacho y rico, por cualquiera otra que pudiese ofrecer la ciudad a sus ambiciones.
Sí, Pepito, muchas veces, cuando compraba un cartucho, menos maní comía del que regalaba; pero Pepito comerciante era un tigre; y de un manotón enérgico rechazó las manos atrevidas que querían, sin soltar los centavos, agarrar el maní. Y como tenía hecha su fama tanto de fortacho como de bueno, pronto renunciaron todos a comerle maní sin pagar.
-Será porque le hace el ojo a la hija del capataz, y a éste le gustan los guapos. -Fortacho ese Pedro, para de a pie; ¡mira, qué volteada!