Ejemplos ?
Madroño se moría de vejez, de cansancio y de hambre, provocando la risa de los curiosos con su ruin aspecto y con sus grotescas contorsiones. -¡Buen forro pa un baúl!
Casaca corta, forro pantalón, y botín de paño azul turquí: chaleco, solapas y cuello de grana, siete ojales largos en la solapa, y tres en la vuelta figurados con seda del mismo color, vivos celestes: en los faldones flores de lis, y en el cuello ojal y botón: gorra de suela charolada con escudo de metal, espada recta, porta espada de ante, cabos de oro.
A poco más se cree la viuda de Hojeda autora de la muerte de su marido, al cual adoraba, teniendo altísima idea de su valer, y, naturalmente, sin entender, ni aun por el forro, en qué consistía; cierto que lo mismo nos sucede a los demás...
Casaca corta, pantalón y botines de paño azul turquí, chaleco, solapas, bocas y cuellos de grana, vivos blancos, forro azul. Siete ojales largos en la solapa, y uno en el cuello figurándolos con seda del propio color de la grana.
La montura y armamento a excepción de la tercerola como el de la Guardia Nacional: la bota será larga. Casaca corta con carteras a lo largo, forro pantalón, y capote azul turquí, solapa, cuello, vueltas, y vivos anteados.
A menudo, cuando Carlos había salido, ella iba a coger en el armario, entre los pliegues de la ropa blanca donde la había dejado, la cigarrera de seda verde. La miraba, la abría, a incluso aspiraba el aroma de su forro, mezcla de verbena y de tabaco.
Por aquella cara larga, y por cuanto mostraba de aquel cuerpo langaruto y cartilaginoso, lucía el jaspe, con vetas de carey, con placas esmeriladas y nacarinas. Pintoresco forro el de aquella armazón.
Llena estaba ya la mem de platos, cuando él llegó, con cucharas de hierro, y tenedores de tres puntas, y una jarra de estaño: y el ganso con papas, y un pudín de ciruelas. Hasta un frasco de anisete había en la mesa, con su forro de paja.
Del mísero presupuesto de la familia ahorró real tras real una irrisoria suma y la cosió entre el forro de un abrigo que tenía siempre colgado al pie de su lecho.
con vueltas, collarin y solapa terciopelo carmesí vivos y forro blancos, ojal y botón plateados, calzón y chaleco blancos y botín negro.
Maldito si ni por el forro consultaba clásicos, ni si sabía por experiencia propia que los viejos pergaminos son criadero de polilla.
No les faltaba el forro a sus chalecos ni los botones a sus camisas, a incluso daba gusto ver en el armario todos sus gorros de algodón colocados en pilas iguales.