folletinista

folletinista

s. m. y f. Persona que escribe folletines.
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folletinista

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Ejemplos ?
Se inicia como folletinista en este diario barcelonés y después obtiene un gran éxito como autor de seriales llamados La Ciudad de los Malditos bajo el pseudónimo de Ignatius B.
Y esto lo dice el periodista porque presume, o sabe, o quiere hacer creer que concurrieron a los salones espléndidos de la encantadora marquesa del Rábano o de la Colifor, la seductora baronesa de la Ortiga, la adorable condesa del Pámpano, las hechiceras señoritas de Azafrán, la interesante viuda de Mogol, el opulento banquero Potosí, el ilustre diplomático vizconde del Tornasol, el mimado poeta Aljófar, el lisonjero folletinista que lo cuenta, Jarabe, y el artista sublime más en boga en el regio coliseo, si de Madrid se trata.
Con Balaguer tradujo algunas novelas francesas, como por ejemplo El hijo del diablo (1847), del escritor y folletinista social Paul Féval y El gabinete negro de Charles Félix Henri Rabou, por entregas, en El Bien Público (1849).
Segunda Parte de Cristóbal Colón (Barcelona, 1860), reimpresa dos veces más al menos, y las novelas sentimentales Luz del alba o el hombre de cuatro siglos (que es la única que salva un crítico que lo conocía bien, como es Luis Carreras), Mundo, dinero y mujer y otras muchas, que le ganaron fama de folletinista o novelista por entregas.
Por ejemplo, Manuel del Palacio escribió sobre él lo siguiente:::::: Literato, vale mucho;::::: folletinista, algo menos;::::: político, casi nada;::::: y autor dramático, cero.
Es conocido principalmente como folletinista y se puede decir que en la década de 1860 dominaba como tal el gusto de los círculos literarios de Copenhague prácticamente en exclusiva.
Fue novelista, dramaturgo, actor, recitador, orador itinerante y folletinista, y, cuando consiguió asentarse, contribuyó de forma importante en todos estos campos.
Dubut de Laforest era un escritor popular, un folletinista avispado, dotado de una gran facilidad para poner en escena héroes y heroínas, extraídos de los bajos fondos de París.
En ese período fundó la revista Ensaios Literáríos. Se graduó en 1850 y en 1854 debutó como folletinista en el Correio Mercantil.
Finalizada la epidemia, el folletinista Eduardo Gutiérrez publicaba en El Plata Ilustrado lo siguiente: Al siguiente año, la fama de O'Gorman dio lugar a una polémica interna en la fuerza policial.
Entre ellas destaca como la primera El pastelero de Madrigal, comedia del dramaturgo setecentista Jerónimo Cuéllar, así como la pieza teatral del poeta y dramaturgo del Romanticismo José Zorrilla Traidor, inconfeso y mártir (1849), la novela histórica de Patricio de la Escosura Ni rey ni roque (1835) y El cocinero de Su Majestad o El pastelero de Madrigal (1862) del folletinista Manuel Fernández y González, sin duda la más popular, pues a finales del siglo XIX vendió más de doscientos mil ejemplares de la obra.