fluctuante

fluctuante

adj. Que experimenta fluctuaciones los valores de la bolsa son fluctuantes; su mente fluctuante le impedía decidirse por una de las opciones.

fluctuante

 
adj. Que fluctúa.
Traducciones

fluctuante

fluttuante

fluctuante

променливи

fluctuante

波动

fluctuante

波動

fluctuante

svingende

fluctuante

ADJ (gen) → fluctuating; [población] → floating
Ejemplos ?
Pero resulta innegable que su influencia en la correlación de fuerzas era débil y fluctuante, en vista de la dispersión de sus acciones, su inestabilidad estratégica y sus posiciones oscilantes.
Pedro de Peralta, en su Lima fundada, habla también, aunque con extremado laconismo, del combate, al cual sólo consagra en el canto V esta gongorina octava: «Y surcará Spitberg este oceano en hombres fuerte, en velas numeroso; contra él pronto armamento peruviano el gran marqués destinará celoso; fluctuante campo a choque más que humano dará vecino golfo, en que hazañoso cederá el español; mas sin victoria se aliará con la pérdida la gloria».
En cambio, el partido de la Montaña representaba a una masa fluctuante entre la burguesía y el proletariado y cuyos intereses materiales reclamaban instituciones democráticas.
¡Oh el mar aventurero, indómito y fluctuante, altivo como el viento, como el pájaro errante! Fuente inmortal de ideales, su alma limpia y cantora, llena de azules voces la esbelta cantimplora que a la luz matinal sorbe, alegre, el barquero, y exalta el desvarío del segundón postrero, que quita el rancio orín de su escudo sonoro anheloso de glorias lejanas y de oro.
Siempre que quieras probar si has progresado algo, mira si quieres hoy lo mismo que ayer; la mudanza de la voluntad traiciona al alma fluctuante que aparece ahora aquí ahora allí, siguiendo al viento.
Sócrates: ¿Qué trazas hay de que tú sepas lo que es justo o injusto, cuando se te ve tan indeciso y tan fluctuante, y cuando ni lo has aprendido de los demás, ni lo has descubierto por ti mismo?
Platón, al hablar —–quizá con demasiada cautela— de la rectitud de los nombres, parece como inclinar su simpatía, siquiera sea veladamente, hacia la postura de Cratilo: las cosas se llaman como se tienen que llamar (teorema orgánico y respetuoso al borde de ser admitido, en pura razón, como postulado) y no como los hombres convengan, según los vientos que soplen, que deban llamarse (corolario movedizo o, mejor aún: fluctuante según el rumbo de los mudables supuestos presentes —que no previos— de cada caso).
Pues esta múltiple regla de doctrina, fundándose en la autoridad y arbitrio de cada uno de los maestros, tiene fundamento variable, y por esta razón no hace a la filosofía firme, estable ni robusta como la antigua, sino fluctuante y movediza, a la cual, si acaso sucede que se la halla alguna vez insuficiente para sufrir el ímpetu de los enemigos, sépase que la causa y culpa de esto reside en ella misma.
Alcibíades: No, ¡por Júpiter! te lo juro. Sócrates: ¡Y tu espíritu está fluctuante sobre esto? Alcibíades: Nada de eso. Sócrates: ¿Sabes la razón, o quieres que te la diga?
Ella es todavía una ciencia fluctuante; la fe de un siglo es el anatema del siguiente; los especuladores del siglo XIX han desmentido a los del siglo XVIII; las ideas del más elevado de todos éstos, Montesquieu, no se aceptan ya sino con muchas restricciones.
Sucede, en efecto, que cualquier empresa manufacturera o agropecuaria requiere, para operar y hacer frente a los vaivenes del mercado, de una multitud de servicios externos: transportes, comunicaciones, contabilidad, gestión, diseño, asistencia legal y financiera, publicidad, relaciones públicas, procesamiento de información, ingeniería de procesos y productos, seguros, fletes, renta de equipo, comercialización internacional, estudio y supervisión del mercado, trámites aduanales y muchos servicios más. Disponer de tales servicios se volvió indispensable en la competitiva y fluctuante economía de este fin de siglo.
Alcibíades: Eso me parece evidente. Sócrates: Es máxima segura, que el espíritu siempre está fluctuante e incierto sobre lo que ignora.