Ejemplos ?
Aquileo puso mano a la tajante espada e hirió a Licaón en la clavícula, junto al cuello: metióle dentro toda la hoja de dos filos, el troyano dio de ojos por el suelo y su sangre fluía y mojaba la tierra.
Mi hombre me esperaba, en éxtasis, se lanzó hacia el platillo, tragó la leche tibia, mientras fluía la suya propia; con una mano yo excitaba su eyaculación y con la otra recibía lo que caía y llevaba rápidamente a la boca del libertino, para que tragase su semen a medida que salía.
Era como una televisión interior donde TEZCATLIPOCA lo llevaba por un túnel del tiempo hacia el ayer y recordaba y recordaba y recordaba. Su conciencia fluía con todos los conocimientos obtenidos tesoneramente en el gran libro de la creación: EL TEOAMUXTLI.
¿No es acaso nuestra tierra natal aurífera? ¿No fluía, acaso, un torrente desde las montañas doradas a nuestro valle? ¿No ha formado esta corriente durante muchas eras geológicas las particular brillantes y las pepitas de oro para nosotros?
Cuando él la vio, Su corazón saltó, En un instante cayó Sobre sus rodillas, Y llorando dijo : "Por favor, Señor, trae sobre el mundo Lluvia con torrentes, Que caigan los chorros, Que crezcan las aguas, Para que se pare Mi mujer en el valle, ¡ Para hacerla regresar !" El Señor sintió lástima, Escuchó su rezo, Las nubes se reunían, El cielo se oscurecía. Y fluía de repente Lluvia espumajeada, Que hacía arroyos E hinchaba los chorros.
Los aullidos patéticos del chamán que se arrastraba en su triste miseria sobre el pavimento de granito hecho a mano y pulido tras innumerables horas de arduo sudor y trabajo, con icor que fluía de entre sus manos apretadas, atrajo la atención purturbada de sus camaradas de entre sus fétidas lulaciones.
Suspendido de la apretada mano derecha del acólito había un mazo con una cabeza oval grabada, que agitaba amenazador sobre la cara en sombras de la chica; un galimatías incoherente fluía de sus labios gruesos y sonrientes.
Durante este tiempo asaban al pájaro, el cual cocía y amarilleaba asándose; el jugo del pájaro goteaba, fluía por todas partes, tenía un husmo muy suave.
El compañero de Juan se hizo invisible, para que la doncella no pudiese notar su presencia, y se lanzó en su persecución; cuando la alcanzó, se puso a azotarla con su vara, con tanta fuerza que la sangre fluía de su piel.
Se sentía acechado por algo que no fluía de la piedra, pero que le había mirado a través de ella; algo que le seguiría y le espiaría incesantemente, pese a carecer de un sentido físico de la vista.
Algunos viejos, apoyándose en bastones y muletas, aparecieron bajo los sucios corredores, atraídos por el glorioso resplandor que iluminaba el paisaje. Caminaban despacio, estirando sus miembros entumecidos, ávidos de aquel tibio calor que fluía de lo alto.
Los labios contraídos dejaban ver dos hileras de dientes blancos por entre los cuales se escapaba la respiración estertorosa y silbante. Y una espuma rosada, sanguinolenta, fluía de aquella boca que la agonía deformaba con contracciones dolorosas.