Ejemplos ?
Soledad se quedó como una estatua; sus ojos, llenos de ira y de celos, se posaron en los de Joseíto, en los de aquel hombre gallardo y jacarandoso; el primero, el único que había logrado penetrar a tambor batiente y a bandera desplegada en su corazón con su hermosura varonil y con sus apasionados decires, y viéndolo y recordando al par que sus traiciones sus adormecedoras caricias, sintió flaquear sus enterezas, y cubriéndose con ambas manos los ojos, rompió en lágrimas, que dejó resbalar silenciosa por sus empalidecidas mejillas.
Durante algunos minutos exploraron sus ojos la radiante lontananza, sin que quedara senda que no exploraran, pero convencida la moza de que por ninguna de ellas venía el que con tanta ansiedad esperaban, y corno ya el cansancio hacía flaquear sus piernas, dejose caer en una vieja poltrona colocada junto al murete.
Tuve que interrumpir al narrador con frecuencia, para poner en claro puntos científicos que él sólo conocía a través de lo que había dicho un profesor, cuyas palabras repetía como un papagayo, aunque su memoria había empezado ya a flaquear; o para tender un puente entre dato y dato, cuando fallaba su sentido de la lógica y de la continuidad.
Tuve que interrumpir al narrador con frecuencia, para poner en claro puntos científicos que él sólo conocía a través de lo que habla dicho un profesor, cuyas palabras repetía como un papagayo, aunque su memoria habla empezado ya a flaquear; o para tender un puente entre dato y dato, cuando fallaba su sentido de la lógica y de la continuidad.
Cuando le tocaba al Obispo la plática, aquella mujer se ponía cada vez más hermosa, y resplandecía como un sol, tratando de mudar el tema, y de hablar de cosas mundanas y de amores, con tal maña y liviandad, que el pobre Obispo sentía su corazón rebelde y su virtud flaquear.
Era un hombre como casi todos, nacido para haber amontonado algún dinero al llegar la edad de flaquear los entusiasmos juveniles, y enamorarse entonces de una mujer hacendosita e incapaz de toda abnegación sentimental, a propósito para cocerle los garbanzos, repasarle la ropa y darle robusta sucesión, amándola él con todos los trámites legales o esperas necesarias, después de pesarlo, de medirlo todo, ante una pudorosa aquiescencia de la turbamulta, con la inexcusable bendición del cura y con el sesudo visto bueno del juez.
Adelantose el verdugo voluntario. La tropa rodeaba con curiosidad, ansiosa de ver flaquear al que habían temido. Por primera vez, El Zurdo alzó la cara y tuvo una mirada de pálido desprecio.
-¡Ojalá tu caballo sea de la misma opinión -dijo mi tía-, pues está delante de la puerta, con las orejas gachas y la cabeza inclinada, como si prefiriera la cuadra al paseo! Yo creo que mi tía olvidaba que mi caballo atravesaba el césped, pero sin flaquear en su severidad con los asnos.
Nos acecha, nos espía en la sombra. Así que nos ve flaquear, nos acomete. Mi sonrisa, levemente irónica, se convirtió en franca risa.
Ya los aquivos se armaban en el ejército, cuando la diosa derramó en el pecho de Aquileo un poco de néctar y de ambrosía deliciosa, para que el hambre molesta no hiciera flaquear las rodillas del héroe, regresando en seguida al sólido palacio del prepotente padre.
Sus voces llamando al viejo que se alejaba tenían acentos tan desgarradores, tan hondos y vibrantes, que el infeliz padre sintió de nuevo flaquear su resolución.
Cuando uno ha decidido matar a alguien, incluso si la empresa parece difícil de realizar, sin duda no sirve de nada intentarlo hacer con medios desviados. El corazón puede flaquear, la ocasión puede faltar y, a fin de cuentas, todo puede fracasar.