flamante

(redireccionado de flamantes)
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flamante

(Del ital. fiammante, por alusión al brillo de las cosas nuevas.)
1. adj. Que tiene aspecto vistoso y lucido se presentó con un vestido flamante. deslumbrante, espléndido
2. Que parece nuevo o recién estrenado se paseaba orgulloso con el flamante coche deportivo que acababa de comprar.
3. coloquial Se aplica a la persona que es nueva en una situación o cargo a la que ha accedido de manera brillante el flamante campeón subió al podium.

flamante

 
adj. Lúcido, resplandeciente.
Nuevo, reciente.

flamante

(fla'mante)
abreviación
1. cosa que resplandece, en especial por ser nueva o acabarse de estrenar flamante motocicleta
2. persona que acaba de estrenarse en una actividad o en un estatus social flamante novio
Sinónimos

flamante

adjetivo
1 lúcido, brillante, resplandeciente.
Tratándose del aspecto de una persona o de una cosa (vehículo, vestido, etc.).
Traducciones

flamante

جَديد

flamante

zbrusu nový

flamante

splinterny

flamante

brandneu

flamante

upouusi

flamante

tout neuf

flamante

nov novcat

flamante

新品の

flamante

아주 새로운

flamante

gloednieuw

flamante

splitter ny

flamante

nowiusieńki

flamante

splitterny

flamante

ใหม่เอี่ยม

flamante

yepyeni

flamante

mới toanh

flamante

崭新的

flamante

ADJ
1. (= nuevo) [automóvil, traje] → brand-new; [campeón, director] → new
2. (= estupendo) → brilliant, fabulous; (= lujoso) → luxurious, high-class
3. (= resplandeciente) → brilliant, flaming
Ejemplos ?
Pero de todos modos una hora después lanzaban a un coche descubierto sus flamantes personas, calzados de botas, poncho al hombro -y revólver 44 al cinto, desde luego-, repleta la ropa de cigarrillos que deshacían torpemente entre los dientes- y dejando caer de cada bolsillo la punta de un pañuelo de color.
En el cajón Nº 34 van cristales y debe abrirse con cuidado: contiene un lavabo para Rosario y una mesa para escribir en pie; dentro del cajón de esta va alguna ropa blanca y entre ella dos chalecos de paño nuevos flamantes que es preciso sacudir.
Cual por llamamientos cíclicos, Argentina, solar de hermanos, diste por virtuales leyes hogar a todos los humanos, templos a todas las greyes, cetro a todos los soberanos que decoran sus propias frentes, que se coronan por sus manos con kohinoores y regentes tallados en sus almas propias, vertedores de cornucopias, emperadores de simientes, césares de la labor, multiplicadores de pan, más potentes que Gengis-Khan y que Nabucodonosor. Se erizaron de chimeneas los docks; a los puertos flamantes llegaron músculos e ideas que enviaban los pueblos distantes.
En nuestros días hemos visto aparecer varias doctrinas flamantes como la de Monroe y la de la protección de interés, la de la ocupación efectiva y la del arrendamiento.
Los Príncipes flamantes que se obcequen hasta construir tronos encima de os escombros de la libertad, erigirán túmulos a sus cenizas, que digan a los siglos futuros cómo prefirieron su fatua ambición a la libertad y a la gloria.
Y los flamantes paseos de Cristina y de las Delicias han completamente vengado a la fundación de Felipe II, a la pupila de los Hércules, a la confidenta de los Herreras y de los Murillos, a la Alameda...
Cisnes pues una y otra pluma, en esta tranquilidad os halle labradora 940 la postrimera hora, cuya lámina cifre desengaños, que en letras pocas lean muchos años.» Del himno culto dio el último acento fin mudo al baile, al tiempo que seguida 945 la novia sale de villanas ciento a la verde florida palizada, cual nueva Fénix en flamantes plumas, matutinos del Sol rayos vestida, de cuanta surca el aire acompañada 950 monarquía canora; y, vadeando nubes, las espumas del Rey corona de los otros ríos, en cuya orilla el viento hereda ahora pequeños no vacíos 955 de funerales bárbaros trofeos que el Egipto erigió a sus Ptolomeos.
Luego pienso en el coro De las alegres liras, En la copa labrada el vino negro, La copa hirviente cuyos bordes brillan Con iris temblorosos y cambiantes Como un collar de prismas; El vino negro que la sangre enciende Y pone el corazón con alegría, Y hace escribir a los poetas locos Sonetos áureos y flamantes silvas.
Diré de la generación en flor, de las almas flamantes, primavera e iniciación; de vosotros, oh estudiantes, empenachados de ilusión y acorazados de audacia, que tendéis vuestras almas plenas de amor, de fuerza y de gracia, al divino Platón de Atenas o al celeste Orfeo de Tracia, a la Verdad o a la Armonía, al Cálculo o al Ensueño, firmes de ardor, vivos de empeño, robustos de confianza propia y a quienes es justo que ceda la fugaz Fortuna su rueda, la Abundancia su cornucopia; vosotros que sabéis por qué abre Pegaso las alas y hay misterio en la lumbre de los ojos del búho de Palas, sed cantados y bendecidos.
Esto, que el inocente paria no puede comprender, le amarga la posesión repentina de su tesoro. -¿Dónde será Cúcuta, ala? -dice al más prócer de sus flamantes tagarotes. -Eso es muy lejos: ¡por allá en los Llanos!
Es verdad que algunos, o la mayor parte, de los flamantes cronistas, han llevado su modestia hasta el extremo de ocultarse tras de un seudónimo vulgar, no conceptuando, sin duda, dignos de suscribir con los de pila sus sabrosas misivas; pero no es menos cierto, y sírvales de gobierno y de orgullo a la vez, que el disfraz se transparenta y que sólo ha servido para excitar la curiosidad de los cronicófilos encargados ya de legar su nombre a la posteridad en letras de oro zurcidas sobre el más rico chiné, glacé o moiré, que esto irá en gustos, recomendados por Le Petit Courier, o Le Follet de las fábricas más en boga de París.
Cuando los gnomos estuvieron juntos, unos con sus martillos y cortas hachas en las manos, otros de gala, con caperuzas flamantes y encarnadas, llenas de pedrerías, todos curiosos, Puck dijo así -Me habeís pedido que os trajese una muestra de la nueva falsificación humana, y he satisfecho esos deseos.