filomela


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filomela

 
f. poét.Ruiseñor.
Sinónimos

filomela

sustantivo femenino
Traducciones

filomela

SF filomena SF (poét) → nightingale
Ejemplos ?
Vicente Martínez Colomer Valencia, 1818 (Ildefonso Mompié) El Valdemaro; tomo I Valencia: Joseph Estevan, 1792 El Valdemaro; tomo II Valencia: Joseph Estevan y Cervera, 1792 (muy reimpresos posteriormente: Valencia, imprenta de Joseph de Orga, 1803 y 1807; Valencia, por Domingo y Mompié 1821-1822 y otra vez en Valencia, por Miguel Domínguez, 1822) El impío por vanidad Valencia: Josef Estevan, 1795 Los trabajos de Narciso y Filomela, manuscrito 6349 de la Biblioteca Nacional de Madrid.
Esto refiere a una versión del mito de Filomela en la que ella se convierte en un ruiseñor y su hermana Procne en una golondrina; en versiones menos comunes, las especies aparecen invertidas.
En vez de plañideras que retuerzan sus cabellos, arrancaos las hirsutas plumas y que vuestros cantos resuenen substituyendo a la fúnebre trompeta. ¿Por qué, Filomela, pregonas el crimen del tirano de Ismara?
Tú también cuanto antes –bastante es que lejos esté tu hermana–, si piedad alguna tienes, a mí, Filomela, vuelve.” Le encargaba, y al par daba besos a la hija suya y lágrimas suaves entre los encargos caían; 505 y de fe como prenda las diestras de cada uno demandó y entre sí dadas las unió, y que a su hija y nieto ausentes por él con memorativa boca saluden, pide; y el supremo adiós, llena de sollozos la boca, apenas dijo, y temió los presagios de su mente.
510 Una vez que impuesta fue Filomela sobre la pintada quilla y removido el estrecho a remos, y la tierra despedida fue: “Hemos vencido”, clama, “conmigo mis votos vienen”, y exulta y apenas en su ánimo sus gozos difiere el bárbaro, y a ningún lugar la vista separa de ella, 515 no de otro modo que cuando con sus pies corvos, predador, depositó en su nido alto una liebre, de Júpiter el ave: ninguna huida hay para el cautivo; contempla su premio el raptor.
Bosque ideal que lo real complica, allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela; mientras abajo el sátiro fornica, ebria de azul deslíe Filomela.
Con él dirás el origen del bosque Grineo, para que no haya así ninguno de que más se precie Apolo." ¡Diré que canto a Escila, hija de Niso, de quien es fama que rodeaban su blanco vientre monstruos labradores, que fatigó las naves de Ulises, y en el profundo abismo hizo que despedazasen, ¡ay!, los perros marinos a sus trémulos nautas, y que canto también los miembros transformados de Tereo? ¿Cuáles manjares, cuáles dones dispusiera para él Filomela?
Vicente Martínez Colomer Valencia, 1818 (Ildefonso Mompié) = El Valdemaro; tomo I Valencia: Joseph Estevan, 1792 El Valdemaro; tomo II Valencia: Joseph Estevan y Cervera, 1792 (muy reimpresos posteriormente: Valencia, imprenta de Joseph de Orga, 1803 y 1807; Valencia, por Domingo y Mompié 1821-1822 y otra vez en Valencia, por Miguel Domínguez, 1822) El impío por vanidad Valencia: Josef Estevan, 1795 Los trabajos de Narciso y Filomela, manuscrito 6349 de la Biblioteca Nacional de Madrid.
Una náyade virgen a quien nunca ni una sola mirada del sátiro había profanado, se acercó tímida al cantor y le dijo: «Yo te amo». Filomela había volado a posarse en la lira como la paloma anacreóntica.
El sátiro no oía nada. Filomela llegaba a cantarle, sobre su cabeza enmarañada y coronada de pámpanos, canciones que hacían detenerse los arroyos y enrojecerse las rosas pálidas.
Había empezado, de su llegada el motivo, los encargos a referir de su esposa, y rápidos retornos de la enviada a prometer: 450 he aquí que llega, en gran aparato rica, Filomela, más rica en hermosura, cuales oír solemos que las náyades y las dríades por mitad avanzan de las espesuras si sólo les des a ellas adornos y semejantes aparatos.
Oirá esto el éter y si dios alguno en él hay.” Con tales cosas después que la ira del fiero tirano conmovida, y, no menor que ella, su miedo fue, por ambos motivos acuciado, 550 de la que estaba ceñido, de su vaina libera la espada, y arrebatándola por el pelo y doblados tras su espalda los brazos, a padecer cadenas la obligó; su garganta Filomela aprestaba, y esperanza de su muerte al ver la espada había concebido.