Ejemplos ?
i Aquí fué el crujir de dientes y el encabritarse. Apeló á tijeras y á navaja de buen filo, y allí estaban, resistentes á dejarse cortar, el par de pelos.
Fernando examinó el filo de su yatagán -era reciente y tajante-, se aproximó a la boa, inmóvil en el amodorramiento de su digestión, y levantó el alfanje.
Consideremos, durante una balanza, a quemarropa, a Calderón, dormido sobre la cola de un anfibio muerto o a Cervantes, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero también del otro”: ¡punta y filo en dos papeles!
El hombre de Ceilán se inclinó y tomó una navaja. Una navaja pesada, de filo ancho, que comenzaba a repasar pulcramente sobre una lonja de cuero...
La línea divisoria entre los Departamentos del Cauca y de Nariño será la siguiente: :De la boca septentrional del Guapí en el Pacífico, aguas arriba de dicho río hasta la cumbre de la Cordillera Occidental en donde nace; esta cumbre hacia el Sur a buscar las fuentes del río Mamaconde; esterío hasta su desembocadura en el Patía por el cual se seguirá aguas abajo hasta encontrar el Mayo, porcuya vaguada se cruzará al Oriente em nusca del sato del mismo nombre; de aquí en adelante por el filo del estribo que corre el pre-citado río y se elva gradualmente formando las montañas de Bateras y el Páramo de Achirpallas hasta alcanzar la cima de la Cordillera Central en el Páramo de Alumbral, y en fin, el lomo de dicha cordillera hasta el Páramo del Buey.
Y por si cómplices son esas damas, es preciso reconocerlas. (Quieren reconocer las damas.) DON JUAN Primero desta espada por el filo habéis de pasar, si acaso 193 proseguís.
En el hórrido combate, NEZAHUALCOYOTL decía entusiasmado: Esmeraldas, turquesas, son tu greda y tu pluma, oh, IPALNEMOHUANI, ya se sienten felices los príncipes con florida muerte a filo de obsidiana.
Y dellos se pintan las caras, y dellos todo el cuerpo, y de ellos solos los ojos, y de ellos solo la nariz. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las to-maban por el filo, y se cortaban con ignorancia.
-se susurran, bajando la cabeza. Para hablar de esas cosas no se puede alzar mucho el cuello, pues hasta la atmósfera tiene filo.
Hacéis del muerto una momia para tener un ídolo. Petrificáis la idea, y el sutil pensamiento lo utilizáis como filo que hace correr la sangre.
¡Y ellos no sospechaban que él estaba entre las manos de un hombre que, dentro de algunos instantes, lo degollaría como a un cor-dero, profundamente; y ya sentía el filo de la navaja penetrar en su carne, y quería gritar y no podía.
-Es que lo que le ha pasáo al Zamora tiée la mar de filo y la mar de contrafilo; que es mucha labor la que se ha cargao con él Cristóbal el Mulete y la Niña del Romero.