filis

filis

(Del nombre de mujer Filis < gr. Phyllis, gracia al decir las cosas.)
1. s. f. literario Gracia y delicadeza en la manera de hacer y decir las cosas.
2. Figurilla pequeña de barro que solían llevar las mujeres atada con una cinta en el brazo como adorno o amuleto.
NOTA: En plural: filis

filis

 
f. poét.Habilidad, gracia y delicadeza.
Ejemplos ?
No tenía conmigo a Alcipe ni a Filis que me encerrasen en el redil los corderos destetados y ya estaba trabada gran lid entre Coridón y Tirsis.
Cuando el vello naciente venga a castigar tu presunción, cuando vuelen de tu cabeza esos cabellos que ahora te caen sobre los hombros, y ese color purpúreo, que aventaja al de las rosas de Libia, desaparezca, Ligurino, bajo una espesa barba, cuantas veces te mires al espejo tan otro del que fuiste, exclamarás: «¡Ah, ¿por qué no pensé de joven como ahora?; ¿por qué con estos pensamientos no vuelve la frescura a mis mejillas?» XI A FILIS Tengo una ánfora de vino de Alba, que ya cuenta más de nueve años; crece, Filis, en mi jardín el apio para tejer coronas, y gran abundancia de hiedra que entrelace tus fúlgidos cabellos.
No me conocéis, serranos? Yo soy el pastor de Filis, cera a su pecho de acero, esclavo a sus ojos libres. Huésped en vuestras riberas, oponer de amor me visteis a las armas vencedoras resistencias invencibles.
Pues viendo Lisis que ya la hermosa Filis se disponía para contar la suya, acompañada de los músicos, cantó estos burlescos madrigales: Entremos, pulga hermana, en cuenta vos y yo: ¿quién os ha dado condición tan tirana, valor tan fuerte y ánimo alentado, que no exceptáis persona?
Alcino Hermosa Filis, siempre yo te sea amargo al gusto más que la retama, y de ti despojado yo me vea, cual queda el tronco de su verde rama, si más que yo el murciélago desea la oscuridad, ni más la luz desama, por ver ya el fin de un término tamaño de este día; para mí mayor que un año.
Mientras Lisis oía mil alabanzas, y todo aquel ilustre auditorio se las daba, trocaron asientos Nise y Filis, la cual, estando todos atentos, dijo así: —Ya que la hermosa Nise ha declarado en su maravilla cuánta es la fuerza del amor, por seguir su estilo quiero en la mía probar cuánta es la fuerza de la virtud, dando premio a una dama a quien el desengaño de otra dio méritos para merecerle; para que los hombres entiendan que hay mujeres virtuosas, y que no es razón que por las malas pierdan las buenas, pues no todas merecen un lugar ni una opinión, y sin apartarme de la verdad, empiezo así
DON JUAN Es una niña invisible que en la idea solamente de los poetas existe. MARGARITA ¿Y qué tengo yo que ver con Filis? DON JUAN ¿Nunca os pusisteis delante de algún espejo?
Escribo la sentida carta de Penélope a su Ulises, y cuento las lágrimas de Filis en su abandono; lo que han de leer París y Macareo, el ingrato Jasón, el padre de Hipólito e Hipólito mismo; las quejas en que prorrumpe, la mísera Dido, y las de la poetisa de Lesbos acompañada por la lira de Eolia.
Amo sobre todas a Filis, porque lloró cuando me partí, y en un largo adiós: "¡Adiós -me dijo-, gentil Menalcas!" DAMETAS Terribles son el lobo para los rediles, los aguaceros para las mieses maduras, los vendavales para los árboles y para mí el enojo de Amarilis.
LA MONJA Dirélo: cuando muchacha leí unos libros que escribe un tal Quevedo, que tienen a fe mía mucho chiste, y hay un lance en uno de ellos tan bonito..., y que a decirle verdad se parece tanto a esta noche... DON JUAN ¿En qué, mi Filis?
DON JUAN Indecible gozo me da vuestro nombre, y admiro que signifique una cosa tan preciosa como quien le usa y recibe. MARGARITA ¿Gasta lisonjas, hermano? Mas soy curiosa: decidme, ¿y Filis qué significa? Que ha poco me lo dijisteis.
Alcino ¿Ves el furor del animoso viento embravecido en la fragosa sierra que los antiguos robles ciento a ciento, y los pinos altísimos atierra, y de tanto destrozo aún no contento, al espantoso mar mueve la guerra? Pequeña es esta furia, comparada a la de Filis, con Alcino airada.