filipino

(redireccionado de filipinos)

filipino, a

1. adj. De Filipinas, país insular del sudeste de Asia.
2. s. Persona natural de este país.

filipino, -na

 
adj.-s. De Filipinas.
Traducciones

filipino

Filipino

filipino

philippin, filipino

filipino

filipino

filipino

filippino

filipino

Filipínec, filipínský

filipino

filippiner, filippinsk

filipino

filippiiniläinen

filipino

Filipinac, filipinski

filipino

フィリピンの, フィリピン人

filipino

필리핀 사람, 필리핀의

filipino

filippinare, filippinsk

filipino

เกี่ยวกับชาวฟิลิปปินส์, ชาวฟิลิปปินส์

filipino

Filipinli

filipino

người Philippine, thuộc nước/người/tiếng Philippine

filipino

Филипински

filipino

/a
A. ADJPhilippine, Filipino
B. SM/FFilipino
Ejemplos ?
M.--Los filipinos (no los tagalos solo) estaràn contentos de un Presidente que ellos elijan del modo que se estipule con el Congreso americano.
Miren lo que han hecho y continuan haciendo con los filipinos, compárenlo con los principios proclamados en la declaracion de la Independencia de los E.U.
Cuando los españoles no han conocido á los filipinos durante 300 años, temo que la Comision americana no haya aprendido mucho en 300 dias de estancia en Filipinas.
Como hablamos, no para hacer propaganda de nuestros ideales, sino para informar al pueblo americano de los verdaderos deseos del pueblo filipino, prestando un servicio à la causa de la paz, vamos á relatar brevemente los antecedentes de la revolucion Filipina, pues por ellos comprenderemos los medios de mejoramiento que pueden ofrecerse á los filipinos.
Medite bien el Congreso: es necesario un buen Gobierno en Filipinas, no por el bien de los filipinos, sino porque lo demandan el buen honor y prestigio del pueblo americano.
Si el problema filipino se solucionare por medio de una transaccion con los filipinos, estarìan mas garantidas la paz, las libertades individuales y la propiedad, y los americanos compartirìan con los filipinos la responsabilidad ante la civilizacion y la historia; pero si el pueblo americano intentare la paz por la fuerza, para establecer un gobierno conforme con sus deseos propios, y no con los del pueblo filipino, para él serìa toda la responsabilidad del fracaso.
Ahora bien, ¿puede el pueblo americano asegurar que los filipinos son incapaces para gobernar? Si lo fueran realmente podría el gobierno de Washington establecer la paz é imponer el gobierno que quiera conceder á Filipinas; pero, si son capaces, tenga la completa seguridad de que los filipinos no dejarán de luchar por sus ideales.
Los partidos pueden echarse unos a otros el muerto, los peninsulares a los filipinos, los filipinos a los peninsulares, los frailes a los liberales y los liberales a los frailes; creemos que hasta los mismos chinos tienen derecho a reírse del Gobierno y del país, es justicia al fin que nos merecemos todos; pero sobre todas estas miserias, sobre este espantoso desconcierto está el principio de que el Gobierno en su origen es vicioso, defectuoso, absurdo, inconsecuente.
Si han hablado con algunos filipinos honrados, estos no se han expansionado por miedo de que los americanos les perjudiquen, como era frecuente en tiempo de la dominacion española.
Solo haremos notar que el tratado de Paris lejos de aportar à América, como algunos esperan tal vez, un inmenso mercado para sus productos y vasto campo de explotacion para sus Capitales, lo que ha hecho es enlazar fuertemente con el vínculo de la solidaridad los sonrientes destinos de América con el porvenir precario é incierto de Filipinas. De hoy mas los americanos tendrán no poca parte en las alegrías, tristezas, miserias y desdichas de los filipinos.
M.--La opinion sensata del pais detesta la administracion española por los vicios inveterados que lleva consigo; así es que, cuando Aguinaldo quizo aconsejarse de algunos que han querido resucitar el sistema español, manifestando poca energía para reprimir los antiguos abusos empezò el retraimiento de los filipinos honrados y se ha visto mucha desanimacion en el pueblo.
La muerte de tres sacerdotes filipinos Burgos, Gomez y Zamora produjo un cambio en los sentimientos del pueblo. El P. José Burgos era muy popular, porque defendia los derechos del clero filipino; de aqui el que su muerte haya sido sentida hondamente y haya provocado una protesta general de indignacion.