Ejemplos ?
En aquellas tierras donde el 19 de marzo —fiesta de San José— no es una festividad obligatoria, Nos exhortamos a los fieles a santificarla en cuanto sea posible por medio de prácticas privadas de piedad, en honor de su celestial patrono, como si fuera un día de obligación.
El Cabildo dispuso celebrar la nueva el día siguiente, que era festividad de la Virgen, con árboles de fuego, toros embolados, banquete, misa de gracias, cucaña, lidia de gallos, luminarias, danza de pallas y de africanos, amén de otros festejos populares.
Los amigos de éstos acuden in- mediatamente á prestarles ayuda y brazo fuerte, y en alguna festividad fué tan descomunal la batalla, que hasta San Pedro resultó con la cabeza separada del tronco, lo que dio campo á los envidiosos pueblos vecinos para que bautizasen á los co- ronguinos con el mote de mata á San Pedro.
No hubo contestación alguna. Lleno de inquietudes, el joven, aprovechando una festividad, tomó el primer tren de la mañana y se presentó en Valladolid.
En beneficio de la instrucción y moralidad popular, se deseó también sacar partido de la gran festividad nacional que hoy celebramos, y para que no se limitase a recuerdos de gloria y a regocijos estériles, se concibió en 1848 el pensamiento de una exposición anual de productos artísticos y de manufacturas.
La religiosidad de los limeños suplió con limosnas y donativos la suma que faltaba para el pago de pintores; y un año después, en la festividad del patrón, se estrenaban los lienzos que conocemos.
Parabién os dan los nobles, Parabién la plebe os da: Que como sois para todos, Todos os deben amar. Las luces, y las campanas En tanta festividad Hablan con lenguas de fuego, Y por voces de metal.
Diose a la fundación el nombre de San Juan, en memoria de la batalla de Chupas, ganada por los realistas contra los rebeldes que capitaneaba Almagro el Mozo, el día vísperas de aquella festividad.
Empezaron por consultar al arzobispo si debían o no seguir recibiendo al conde con repique de campanas en cierta festividad, y el sagaz prelado contestó que por repique más o menos no debía haber cuestión.
Era el día de la festividad del Corpus, y contábase el año 1564 de la era cristiana. El Cabildo de la ciudad de Guamanga, que apenas tenía un cuarto de siglo de fundada, había echado, como se dice, la casa por la ventana para celebrar con esplendidez el día solemne de la cristiandad.
todo, en una palabra, cuanto nos rodeaba, parecía disfrutar de la belleza del día que empezaba, y de la inefable satisfacción que experimentaba aquella familia modesta en el sexagésimo aniversario de mi tío, festividad doblemente solemne, por cuanto San Juan era, a la vez que de mi tío, el patrono del lugar.
En su alma límpida, serena, de novia y de huérfana, hay un dejo de tristeza que la enternece y la conturba: ya nunca más volverá a tomar parte en esta hermosa festividad de las vírgenes: en el año venturo, corona menos inmaculada, si más santa, ceñirá su frente.