Ejemplos ?
Recibe el nombre de O'paraxón una finca situada en el monte colindante con la antigua vía llamada «camino Real», que servía de comunicaciones entre las poblaciones de Melide y La Coruña, en el que se encuentra un edificio de estilo modernista, ubicado en la finca de doscientos ferrados de superficie, muy frondosa con muchas variedades arbóreas destacando altos pinos y eucaliptos formando el bosque denominado Parque do Sanatorio.
Este tipo de martillos enastados exclusivos de la infantería solían rondar los dos metros de longitud, carecían de guardas y estaban ligeramente ferrados en su asta.
Que mercó este año muchos lugares del marqués. Lugares de los más riquísimos. Dicen que ya tiene mercados dos mil ferrados de trigo de renta. -¡Ay, mi comadre!
HEFESTO Ya sé que he de hacerlo; No me lo mandes más. LA FUERZA Quiero apremiarte, Y tu ardor excitar. Traba sus piernas Con ferrados anillos... HEFESTO Ya acabamos.
salen y circulan por el ponto tantas figuras de vírgenes cuantos eran los ferrados bajeles que antes estaban anclados en la ribera.
A la brusca claridad de la cercana lámpara, distinguimos que aquella cara extraviada, bajo la corta cabellera que le caía en crinejas asquerosas hasta los ojos, empezaba luego a fruncirse y moverse sobre el miserable y haraposo tronco, volviéndose a todos lados, como solicitada por invisibles resortes o por misteriosos ruidos producidos en los ferrados barrotes de un parque.
Furiosa Camila y ardiendo en acerbo dolor, da el caballo a una de sus compañeras, y se presta a una lid igual, a pie, desnuda la espada e impertérrita bajo su limpia rodela; mientras el mancebo, persuadido del logro de su estratagema, vuelve las riendas sin perder momento y echa a huir a todo escape, atarazando con los ferrados talones los ijares de su veloz caballo.
Eneas, sentado en la popa, pues los cuidados no le dejan entregar su cuerpo al descanso, rige él mismo el timón y atiende a las velas, cuando he aquí que de pronto le sale al encuentro, en mitad de su camino el coro de sus compañeras las ninfas, a quienes, de naves, había trocado el alma Cibeles en númenes del mar; nadando todas juntas, iban surcando las olas, a su lado, tantas cuantas antes en forma de ferrados bajeles habían atracado en la playa.
Mal como pudo y arrastrándose, el tío Ambrosio tomó el camino de su aldea y de su casa; y su mujer, al verle moribundo, se decidió a avisar al médico, con quien estaban arrendados por seis ferrados de trigo anuales.
El obrero saltó como una rana asustada hacia el recodo que hace un molino de la calle que desemboca en la calle Mayor, arteria de la ciudad baja; pero, a pesar de su presteza, sus zapatos ferrados, al resonar en los guijarros del pavimento, produjeron un sonido fácil de distinguir entre los del molino y que pudo oír la persona que abría el balcón.
Se compone de dos maderos, uno más largo que el otro, unidos por una pequeña cadena. En pocos de los ejemplares estudiados están ferrados.