favorito

(redireccionado de favoritas)
También se encuentra en: Sinónimos.

favorito, a

(Del fr. favori, -ite < ital. favorito, -a.)
1. adj. Que se quiere con predilección y preferencia no oculta quién es su sobrino favorito. preferido
2. adj./ s. Que se supone ganador en una competición el equipo sale como favorito.
3. s. HISTORIA Persona que tiene el favor de un personaje importante y ejerce influencia sobre él era el favorito del rey. privado, valido

favorito, -ta

 
adj. Que es con preferencia estimado.
m. f. Persona que priva con un rey o personaje; valido, privado.

favorito, -ta

(faβo'ɾito, -ta)
abreviación
que se prefiere sobre otros iguales el caballo favorito

favorito, -ta


sustantivo masculino-femenino
1. persona o animal que tiene posibilidades de ganar Las apuestas lo señalaban como favorito.
2. persona o cosa que es preferida entre otras Es el favorito del jefe.
Sinónimos

favorito

, favorita
sustantivo

favorito:

preferidopredilecto, privilegiado, protegido,
Traducciones

favorito

préféré

favorito

favorit, nejoblíbenější

favorito

favorit, yndlings-

favorito

lempi-, suosikki

favorito

favorit, omiljen

favorito

お気に入り, 大好きな

favorito

좋아하는, 좋아하는 것

favorito

favoriet

favorito

favorito

favorito

favorit, favorit-

favorito

คนหรือสิ่งของที่ชอบเป็นพิเศษ, ที่ชอบที่สุด

favorito

gözde

favorito

người/vật yêu thích, ưa thích

favorito

/a ADJ & SM/Ffavourite, favorite (EEUU)
Ejemplos ?
Después se interesó por la forma en que llevaba la parroquia, si estaba a gusto, a qué dedicaba el tiempo que el ministerio me dejaba libre, si había trabado amistad con las gentes del lugar, cuáles eran mis lecturas favoritas y mil detalles parecidos.
Él la había cogido por la cintura, arrastrándola hacia el dormitorio, débilmente iluminado por una bombilla de a cinco, las favoritas de la económica prendera.
Ellos hacen magníficas nuestras narraciones. Tienen joyas, mujeres y esclavos. Favoritas del Cairo y lechos de mármol rosa. Ellos compran los cantos a los trovadores sentimentales y las graves máximas a los filósofos; la honorabilidad a los gentiles-hombres, la discreción a las damas y la fina condescendencia a los caballeros.
Se ha criticado muchas veces aquel dicho «tu amor y una choza»; pero son las primeras y más sentidas palabras que arrancan el amor de la boca de los amantes. El amor tiene sus horas favoritas, y el amante debe saber aprovecharlas.
El hombre, sin necesidad que le llevasen al trabajo, sería un ente sedentario, perverso por necesidad, y enemigo de sus semejantes: no llenaría el tiempo de su vida sino de extravagancias y delitos, que le sugerirían sus pasiones favoritas: no habría entre todas las obras del Creador una tan monstruosa como el hombre; pues con pasiones más fuertes que los leones y los tigres, y con más habilidad para hacer daño que ningún otro animal, sería el horror de la naturaleza.
Y el regreso a los hijos y los nietos, feliz de tus estancias favoritas y enredada la lengua de alfabetos; y la puntualidad de tus visitas a misa de San Juan, por la mañana, a la capilla de las hermanitas.
se trataba sencillamente de un retrato de medio cuerpo, todo en este estilo que se llama, en lenguaje técnico, estilo de viñeta; había en él mucho de la manera de pintar de Sully en sus cabezas favoritas.
Resuena tu nombre en el susurrante ramaje de los árboles, en el murmullo de la corriente, en el perfume de mis flores favoritas, en el viento que silba, entre las páginas del libro en que me fijo, en la punta de la pluma con que escribo; veo tus iniciales en el ancho campo estrellado, entre las nubes al caer el sol, entre la arena del riachuelo en que me baño...
Tú me has visto más de una vez desaparecer súbitamente de las placenteras reuniones, abandonar mis lecturas favoritas, para ir a esparcir mi ánimo en el retiro silencioso y entregarme libre a la meditación.
Así los alzaba hace ciento veinte años, para ver, entre la atmósfera de la corte, perfumada de mariscala, los tacones rojos de las favoritas, las empolvadas pelucas, las chorreras de encajes, las casacas de colorines de los cortesanos que rodeaban al sifilítico monarca.
En la época en que la conocí, una de sus lecturas favoritas era la hermosa traducción poética de los Salmos por el peruano Valdez, doña Manuela empezaba a tener ráfagas de ascetismo, y sus antiguos humos de racionalista iban evaporándose.
Decíame una noche Vigil que todo hombre lleva en sí la intuición de la forma como ha de herirlo la muerte, y que esa intuición se revela hasta en las palabras favoritas.