fauno

(redireccionado de faunos)

fauno

(Del lat. faunus.)
s. m. MITOLOGÍA Semidiós o divinidad romana de los campos y selvas.

Fauno

 
m. mit. Semidiós romano de los campos y selvas, semejante a Pan.

fauno

('fawno)
sustantivo masculino
ser mitológico que tiene figura humana cuernos y patas de cabra Los faunos habitan los campos y selvas de los mitos.
Traducciones

Fauno

faun

Fauno

Faun

Fauno

fauno

Fauno

Faun

Fauno

Фавн

Fauno

faun

Fauno

Faun

Fauno

Faun

Fauno

ファウヌス

Fauno

Faun

fauno

SMfaun
Ejemplos ?
Agradecido pues el peregrino, deja el albergue, y sale acompañado de quien lo lleva donde levantado, distante pocos pasos del camino, 185 imperïoso mira la campaña un escollo apacible, galería que festivo teatro fue algún día de cuantos pisan Faunos la montaña.
Ninfas, a vos invoco; verdes faunos, sátiros y silvanos, soltá todos mi lengua en dulces modos y sotiles, que ni los pastoriles ni el avena ni la zampoña suena como quiero.
El adolescente —todavía lo era, apenas tenía dieciséis años— no lamentaba que se hubieran ido, y se había echado, con un gran suspiro de alivio, sobre los suaves cojines de su canapé bordado, quedándose allí, con los ojos distraídos y la boca abierta, como uno de los pardos faunos de la pradera, o como animal de los bosques a quien acaban de atrapar los cazadores.
¿Qué selva mejor que la del sátiro, a quien él encantaría, donde sería tenido como un semidiós; selva toda alegría y danza, belleza y lujuria; donde ninfas y bacantes eran siempre acariciadas y siempre vírgenes; donde había uvas y rosas y ruido de sistros, y donde el rey caprípedo bailaba delante de sus faunos beodos y haciendo gestos como Sileno?
ecoración: La sala semeja una floresta Unos faunos sensuales persiguen a una driada, Cantos de aves sinfónicas hace vibrar la orquesta.
Tengo semidioses, tengo, rústicos númenes, ninfas y faunos y sátiros y montañeses silvanos, a los cuales, puesto que del cielo todavía no dignamos con el honor, las que les dimos, por cierto, tierras, habitar permitamos.
Al otro lado del grupo el Amor Virtuoso con "harneros volcados" tiende la flecha a un grupo de silvanos, faunos, machos cabríos, carneros, sátiros y sátiros-madre, que se aferran a sus pequeños con sus horribles manos, y que llegan por la izquierda de un sendero hundido, entre el primer plano y una muralla de rocas; abajo hay un guardián de arroyos, cuya urna vierte sus penosas aguas.
Ya se tornan guirnaldas animadas Las danzas; ya las mueve ritmo ardiente Al que hacen coro en la vecina fuente Faunos lascivos y risueños driadas.
Arrellenábase a mi derecha, silencioso, atento e impasible, como si estuviese en su caja, el banquero Nicolás Darío, hombre de unos cincuenta años de edad, de mezquina estatura, cabeza nevada a trechos, sonrisa y ojos más jóvenes que el resto del cuerpo, y rostro que, por lo escaso de la barba, lo carnoso de los labios, lo abultado de los pómulos, recordaba la fisonomía que prestan a los faunos los escultores.
Aquí pensaba yo lucirme describiendo las bellezas naturales de la isla, sus antiguallas, sus famosas ciudades, como Gnosos y Gortina, los vestigios del Laberinto donde estuvo encerrado el Minotauro, los esquivos lugares en que los dáctilos y los curetes bailaban sus danzas guerreras en torno del futuro monarca de los hombres y de los dioses, la sagrada caverna en que durmió su sueño secular Epiménides, y el punto en que se embarcó Ariadna con el falaz e ingrato Teseo, que luego la abandonó en Naxos, de donde la sacó en triunfo el dios Ditirambo con toda aquella comitiva estruendosa de faunos y de ménades, que tan gallardamente nos describen los poetas.
A su vista, para distraerle, danzaban coros de bacantes encendidas en su fiebre loca, y acompañaban la armonía, cerca de él, faunos adolescentes, como hermosos efebos, que le acariciaban reverentemente con su sonrisa; y aunque no escuchaba ninguna voz, ni el ruido de los crótolos, gozaba de distintas maneras.
Para las dos víctimas, «los bosques del valle murmuran, las flores exhalan tristes perfumes, el ruiseñor llora cerniéndose sobre los picachos rocosos y la golondrina revolotea sobre los sinuosos valles»; «los sátiros y los faunos, velados de negro, gimen»; las ninfas de las fuentes se deshacen en llanto que forma arroyos que van a perderse a los bosques; las cabras y las ovejas abandonan sus pastos; las Oréades, que se complacen en escalar las inaccesibles cimas de las rocas más altas, descienden corriendo de los pinares, cuyos árboles gimen acariciados por el viento, mientras las dríades se inclinan entre las ramas de los árboles enmarañados y los ríos lloran a la blanca Procris, «con todos los sollozos de sus olas...» .