fastuoso

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Búsquedas relacionadas con fastuosas: escinde, exquisitez, suntuosidad, voracidad, posteridad, diseminar, vastedad

fastuoso, a

(Del lat. fastuosus.)
adj. Que se hace con derroche de lujo y riqueza o que gusta del lujo y la ostentación. ostentoso
NOTA: También se escribe: faustoso

fastuoso, -sa

 
adj. Fastoso -sa.

fastuoso, -sa

(fas'twoso, -sa)
abreviación
que es muy lujoso un departamento fastuoso
Traducciones

fastuoso

fastoso, sfarzoso

fastuoso

somptueux

fastuoso

الفخم

fastuoso

ADJ [palacio, carroza] → magnificent, splendid; [banquete, fiesta] → lavish, sumptuous
Ejemplos ?
Siendo Lima, la tres veces coronada ciudad, el centro del poder político y económico, se fue creando un boato, una magnificencia y una legendaria vida cortesana al mismo nivel que lo que sucedía en las opulentas monarquías europeas. Las entradas a Lima de los nuevos virreyes eran especialmente fastuosas.
Destacan las cachas de hueso, los pomos con antenas atrofiadas o en forma de T, y fastuosas vainas adornadas con discos, todo ello con incrustaciones y nielados de plata con complejos motivos decorativos.
Durante dicho período participó en las ampliaciones de las centrales de Santa Rosa, Chosica y Yanacoto; en los trabajos de alumbrado de Lima para las fastuosas celebraciones del centenario de la Independencia del Perú en 1921; y delineó la vasta labor de transformación de las redes de distribución aéreas por redes subterráneas que se inició en agosto de 1923.
En Italia, el régimen fascista de Mussolini ordenó a los estudios Cinecittà crear una serie de películas fastuosas, en la tradición del colossal italiano de la década de 1910, que sirvieran para ensalzar la antigua grandeza romana, de la que Mussolini se sentía heredero; el representante más fiel de este cine fascista es probablemente el Escipión el Africano, rodado en 1937.
En 1971 tuvieron lugar en Persépolis ceremonias fastuosas durante tres días con motivo de la celebración de los 2 500 años del Imperio Persa.
También se cultiva el retrato, comenzando por los del rey, en fastuosas disposiciones, y siguiendo por los de nobles y burgueses que deseaban hacerse retratar.
El drama aristotélico ya descendía de las fastuosas cortes y los castillos desvencijados y se posó sobre el marco histórico que no podía sino contener a las clases plebeyas.
Cuando vi los balcones llenos de gente ricamente vestida, las barandas cubiertas con fastuosas colchas, y me encontré en medio de una multitud de muchachas alegres y chanceras, me sentí profundamente triste y avergonzada, y hubiera querido estar en el bosque, más retirado de la hacienda de mi padre.
¿Por qué destila bálsamos el mísero cantueso que vive en las estériles calvicies de aquel teso paupérrimo vivir? ¿Por qué las pomposísimas peonías fastuosas producen esas fétidas grasientas grandes rosas de enfático vestir?
O describe a los pavos reaIes de Juno con sus pIumas fastuosas como volantes pías que azules ojos con pestañas de oro sus plumas son, conduzcan alta diosa gloria mayor del soberano coro.
Eran las fastuosas fiestas de Versalles, las soirées de las palatinas elegancias, el Grand Trianon, bazar de las aristocracias extintas, las sonrisas de las marquesas Pompadours, los minuets y las gavotas ritmadas a un aire cortesano de Scarlatti o Couperin, los cabellos empolvados que copiaban las cornucopias de oro, las siluetas casi aéreas de exquisitas languideces que Watteau, Fragonard o Creuzo aprisionaron, con toda su vaporosa gracia, en telas admirables.
Junto a ese mundano fatuo está el otro yo, el adorador del arte y de la ciencia que ha juntado ya ochenta lienzos y cuatrocientos cartones y aguas fuertes de los primeros pintores antiguos y modernos, milagrosas medallas, inapreciables bronces, mármoles, porcelanas y tapices, ediciones inverosímiles de sus autores predilectos, tiradas en papeles especiales y empastadas en maravillosos cueros de Oriente; el adorador de la ciencia que se ha pasados dos meses enteros yendo diariamente a los laboratorios de psicofísica; el maniático de filosofía que sigue las conferencias de La Sorbona y de la Escuela de Altos Estudios, y cerca de ese yo intelectual funciona el otro, el yo sensual que especula con éxito en la Bolsa, el gastrónomo de las cenas fastuosas...