fasces

fasces

(Del lat. fascis, haz.)
s. f. pl. HISTORIA Insignia del cónsul romano, formada por un hacha y un haz de varas.

fasces

 
f. pl. Hacecillo de varas con una segur o sin ella, insignia de la autoridad en Roma; fue utilizada por los fascistas.
Ejemplos ?
De cerca le sigue el arrogante Anco, que aun ahora se ufana demasiado con el aura popular. ¿Quieres ver a los reyes Tarquinos, y el alma soberbia de Bruto vengador, y las restauradas fasces?
Era de buen agüero para los reyes recibir allí el cetro y levantar las primeras fasces; aquel templo les servía de tribunal, allí se celebraban los sagrados festines, allí, después de inmolar un carnero, acostumbraban los próceres a tomar asiento alrededor de largas mesas.
Se inició una furiosa reyerta; los lictores del decenviro atacaron a Valerio y a Horacio, sus fasces fueron quebrados por la gente; Apio subió a la tribuna y Horacio y Valerio le siguieron; la Asamblea les escuchó mientras que Apio fue abucheado.
Material para sus acusaciones encontró en la deshonesta asignación entre la plebe de los territorios latinos y falernos; y después que el Senado, deseoso de restringir la autoridad del cónsul, emitiese una orden para nombrar un dictador que actuase contra los latinos, Emilio, que entonces tenía el turno de tener las fasces, nombró a su propio colega, de nombre Junio Bruto, como su jefe de la caballería.
Tan pronto como estas noticias llegaron al lugar, el propio sentimiento de compasión por sus aliados pudo más que el desprecio innato de la Campania; enviaron inmediatamente a los cónsules sus propias insignias de magistratura, las fasces y los lictores, y los proporcionaron a los soldados, con generosidad, armas, caballos, ropas y provisiones.
Se hicieron cargo de los deberes de su magistratura el mismo día de su elección, pues así lo había decretado el Senado, y tras disponer los asuntos relativos a su acceso al cargo, procedieron enseguida a presentar la cuestión de la capitulación de Caudio. Publilio, que llevaba las fasces, invitó a hablar a Espurio Postumio.
Sempronio entonces se dirigió a la Asamblea en los siguientes términos: "Quirites, aquí tenéis la progenie de aquel Apio que, tras haber sido nombrado decenviro para un año, se designó a sí mismo para un segundo, y luego, sin pasar por ninguna clase de designación, ni suya ni de otros, mantuvo las fasces y la autoridad suprema un tercer año, y persistía en retenerlas hasta que el poder que obtuvo por medios sucios, que ejerció de modo sucio y que retuvo por medios sucios supuso su ruina.
Porque, mientras que los anteriores decenviros habían observado la norma de que sólo uno llevara las fasces y hacían que este emblema de la realeza se llevase por turno, ahora los diez aparecieron de pronto cada uno con sus doce lictores.
Les instaron a mantenerse alejados de los altos cargos del Estado y de la administración de la república, y a que considerasen las fasces consulares, la pretexta y la silla curul sólo como las pompas fúnebres, pues cuando fuesen revestidos con tales insignias estarían adornados como las víctimas de un sacrificio.
Los primeros cónsules conservaron toda la antigua jurisdicción e insignias de la magistratura; uno por turno, sin embargo, tuvo las fasces, para evitar el temor que podría haber inspirado la doble visión de ambos con tales símbolos de terror.
Al llegar él, las fasces se abatieron, para gran alegría de la multitud, que comprendió que era ante ellos que se abatían como confesión abierta de que la dignidad y poder del pueblo eran mayores que las del cónsul.
Traían la cuestión de la guerra con los sabinos como si el pueblo romano no tuviese otra guerra más importante que aquella contra los hombres que, nombrados para elaborar las leyes, no dejaban vestigio alguno de ley o justicia en el Estado; los que habían abolido las elecciones, los magistrados anuales, la sucesión regular de gobernantes, los que eran garantes de la libertad igual para todos; quienes, aunque simples ciudadanos, aún retenían las fasces y del poder despótico de los monarcas.