farolillo

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farolillo

1. s. m. Adorno de fiestas y verbenas hecho con papeles, celofán o plásticos de colores y que en ocasiones lleva luz en el interior.
2. BOTÁNICA Planta herbácea, de tallos vellosos, hojas lanceoladas, dentadas, y flores grandes, acampanadas, de color violeta, azul o blanco.
3. farolillo rojo DEPORTES, JUEGOS 1. Persona que ocupa el último lugar en una clasificación deportiva. 2. El jugador de mayor puntuación entre los últimos cuatro, en una competición de bridge.
NOTA: Nombre científico: (Campanula medium.)
Sinónimos

farolillo

sustantivo masculino

farolillo rojo locución (deportes) último, colista.
Farolillo rojo se usa en el ciclismo.
Traducciones

farolillo

palloncino

farolillo

SM
1. (Elec) → fairy-light; (de papel) → Chinese lantern
farolillo rojo (Atletismo) → back marker (Ftbl) team in last place
2. (Bot) → Canterbury bell
Ejemplos ?
Recientemente, uno de nuestros pintores más exquisitos fue al país de los crisantemos con la tonta esperanza de ver allí japoneses. Todo lo que vio y tuvo ocasión de pintar fueron farolillos y abanicos.
Así que el globo encendido se alzó, palideciendo, del fondo sombrío de la perspectiva confusa, velada por tules negruzcos, empezaron a surgir puntos lucientes, chispitas imperceptibles, que aumentaron hasta formar hormiguero infinito de farolillos, linternas y faroles de papel.
De ser hora de desvelo febril y gozoso, en que los nervios vibran y la fantasía enciende sus farolillos de colores; de ser la hora en que las estrofas acuden aladas al llamamiento de los poetas, y el champagne bulle en las copas cristalinas, alegrando por un momento el plomizo sueño de la vida, he venido a ser la hora en que se ronca; ¡una hora con gorro de algodón y camisón amplio!
Si ésta se presentaba serena y despejada, menos mal, porque se encendían los farolillos y continuaba la danza otra hora más; pero si Cabarga se encapotaba y era la brisa húmeda, síntomas infalibles de lluvia inmediata, daba la comisión las órdenes oportunas a los músicos, después de tomar las de las señoras; y allí nos tenían ustedes bajando a Santander, al compás de un paso doble, cada uno con su cada una, ofreciéndoles aquí la mano para saltar una zanja, y allá el pañuelo para sacudir el polvo...
Al llegar allí abrió la puerta y la niña vio que el cuarto estaba profusamente iluminado con velas y farolillos y en el fondo estaban los juguetes ofrecidos y otros muchos y las golosinas que a ella más le agradaban.
Antes de la corrida de toros, que principiaba a las tres de la tarde, era costumbre hacer una jugada de gallos de siete topadas. Sin pirotécnica nocturna, farolillos y buñoleras, y sin toros, gallos y danzas no había fiesta posible entre nosotros.
Lo que se admiraba sobre todo eran dos largos tejos cubiertos de farolillos, que flanqueaban un estrado donde iban a situarse las autoridades; y había, además, junto a las cuatro columnas del ayuntamiento, cuatro especies de postes, cada uno de los cuales sostenía un pequeño estandarte de tela verdosa, con inscripciones en letras doradas.
Distribuidos éstos con las más exquisitas precauciones, a fin de que los objetos de nuestras atenciones no fuesen indignos de la dignidad de la fiesta, llegábase uno con la credencial a la huerta de Aspeazu, o a la de mi amigo Mazarrasa; y allí estaba lo bueno, es decir, un gran cuadro de terreno al aire libre, cuidadosamente sorrapeado y regado; dos docenas de farolillos de vidrio y hoja de lata, fijos sobre otros tantos mangos de cabretón, que le circuían; ocho o diez músicos agrupados en un ángulo, y el mismísimo repartidor, que guardaba la puerta y recibía los billetes.
En un breve trecho de campo, iluminado con farolillos a la veneciana, no muy profusamente, mozos y mozas departían, abrazábanse, casi besábanse, en la intimidad del schotis y de la habanera.
Allí se colocaba, en un altar preparado al efecto, el estandarte de la ciudad, rodeado de farolillos y luces de colores, y luego seguía una soirée o tertulia, ofrecida por el alcalde a sus amigos y familias de la aristocracia.
Más tarde se juzgó prudente, respetando la disculpa de la festividad, ahorrarse la molestia de un largo camino trayendo el baile a las puertas de la población, y así se hizo, por lo cual, y vista la proximidad de la vivienda de cada uno, se rodeó el circo de farolillos de papel y se prolongó el jaleo una hora más de lo acostumbrado.
Bajo esta gótica o morisca socarreña en que durante el día se venden frutas, harina y otros excesos al pormenor, vendrán a reunirse muy pronto, con los farolillos encendidos, que colocarán en fila junto a los respectivos chuzos, los serenos que a la primera campanada de las diez se dispersarán por la ciudad a cumplir su canora y nocturna obligación.