fígaro


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fígaro

1. s. m. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que tiene como profesión el cuidado y aseo de la barba y cabello masculinos. barbero
2. INDUMENTARIA Y MODA Chaqueta corta y ceñida. torera
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

fígaro

 
m. Barbero (que afeita o hace la barba).
Torera.

Fígaro

 
lit. Personaje creado por Beaumarchais, figura central de la trilogía escénica integrada por El barbero de Sevilla, Las bodas de Fígaro y La madre culpable.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Sinónimos

fígaro

sustantivo masculino
barbero*, peluquero, rapabarbas (col.), rapador (col.), rapista (col.).
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Pero ¡ay!, señor Fígaro, ya no tengo madre, ya no tengo mujer, ya no tengo dinero, ya no tengo amigos; las circunstancias de mi vida me han impedido adquirir relaciones.
Fígaro, que, según decían, tenía una vaga semejanza con el barbero del número 8 de aquella calle, por lo que había merecido dos veces ser llamado de aquella manera, no estaría del todo bien en casa de don Serafín, cuyos niños eran muy revoltosos y trataban con dureza a los animales.
Esperábalo éste más furioso que berrendo en el redondel. Daba precipitados paseos por el salón, y de vez en cuando se detenía, creyendo sentir por la escalera al robado Fígaro.
Pero al cabo, como el tiempo urgía, Morito fue entregado a Doña Carlota y Fígaro a Don Serafín. Ambos fueron adornados con collares rojos y cascabeles, y Blanca, la niña de la viuda, y Alejandro y Pepita, hijos del cacallero, que también era vecino de Doña Casimira, habitando en el otro tercero, no dudaron ya que en sus moradas todo sería bienestar y ventura con haber llevado a ellas a los dos gatitos.
El hijo del inglés, el que debía haber sido rico, magistrado, literato, general, hombre ajeno de opiniones, acabará probablemente sus tres carreras distintas en un solo hospital verdadero, merced a las circunstancias; al mismo tiempo que otros que no nacieron para nada, y que han tenido realmente todas las opiniones posibles, anduvieron, andan y andarán siempre levantados en zancos por esas mismas circunstancias. De usted, señor Fígaro.
Lo que no impedía que Alejandro y Pepita maltratasen al pobre Fígaro, que, cuando podía, se vengaba de ellos clavando en sus manos los dientes o las uñas; pero como era tan pequeño no les hacía gran daño.
-Por esa razón deberían darle a usted papilla todavía como cuando nació. -En fin, señor Fígaro, es un extranjero. -Y por qué no lo hacen los naturales del país?
No pudiendo vivir como realista, fuime a Francia, donde en calidad de liberal me colocaron en un depósito, con seis cuartos al día. Vino por fin la amnistía, señor Fígaro.
¡Ah, Fígaro!, quiero que estés con toda comodidad; eres poeta, y además estos señores, que saben nuestras íntimas relaciones, no se ofenderán si te prefiero; quítate el frac, no sea que le manches.
¡Fuera, pues, de Madrid! No bien lo había dicho, un mozo llevaba ya debajo del brazo el equipaje de Fígaro, más ligero que unas poesías fugitivas.
porque mi comedia... -Diga usted que hicieron bien, señor Fígaro: ¡éste escribe siempre con una intención! Lo que ha mamado en sus libros...
Sic itur ad astra, señor don Tomás.» Aquí se arrojó don Cándido en mis brazos; y tomando de la mano a Tomasito: -Ya se ve que dice bien el señor; ¡llega, hijo mío -le decía-, y da las gracias a tu protector: ya lo ves, nada necesitas saber más de lo que sabes ya! ¡Qué fortuna, señor Fígaro!